(Rescatada del ayer)
Nadie lo sabe, nadie, nadie,
tan solo tú y yo y el cálido aire.
Cómo cuando cae la lluvia muy fuerte,
así caíste tú en mi vida ¡qué buena suerte!
pero nadie, nadie, lo advierte.
Me robas miradas
que dejo prendadas
de tu camisa blanca y cansada,
pero nadie, nadie lo inmagina,
pero nadie, nadie lo adivina,
tan solo tú y yo y la noche que se avecina.
Como el viento pasas a mi lado
alborotas mis ansias, me quedo mirando,
nuestras miradas se besan en un silencio callado,
pero nadie, nadie, se ha percatado,
sólo tú y yo y el aire que respiramos.
Nuestros cuerpos se cruzan y muy cerca se quedan,
mientras a escondidas nuestras sombras se besan,
y nadie, nadie lo ha averiguado,
ni tan siquiera tú o yo lo habiamos planeado,
el destino ha querido que tú y yo nos hayamos enamorado.
Nadie lo sabe, nadie, nadie,
tan solo tú y yo y el cálido aire.
Cómo cuando cae la lluvia muy fuerte,
así caíste tú en mi vida ¡qué buena suerte!
pero nadie, nadie, lo advierte.
Me robas miradas
que dejo prendadas
de tu camisa blanca y cansada,
pero nadie, nadie lo inmagina,
pero nadie, nadie lo adivina,
tan solo tú y yo y la noche que se avecina.
Como el viento pasas a mi lado
alborotas mis ansias, me quedo mirando,
nuestras miradas se besan en un silencio callado,
pero nadie, nadie, se ha percatado,
sólo tú y yo y el aire que respiramos.
Nuestros cuerpos se cruzan y muy cerca se quedan,
mientras a escondidas nuestras sombras se besan,
y nadie, nadie lo ha averiguado,
ni tan siquiera tú o yo lo habiamos planeado,
el destino ha querido que tú y yo nos hayamos enamorado.
::