Es hora de caer
Y caen las hojas
De tiernas ramas
Y caen sonidos
De finas cuerdas
Y caen las palabras
Del alambre del cuaderno.
Bailarinas todas ellas
Prensiles de vértigo.
Criaturas blandas
Suaves chispazos
En el ojo del suceso.
Negras sortijas
En los dedos del fuego.
La tarde en la ventana
Conjetura nuevas razones
Y las puertas cerradas
Son permeables a las llaves.
Mis manos sedientas
Buscan la tecla inicial
Que dirigirá a tu nombre
Entre los finos hilos
Del antojo.
-Quiero que me busques-
Parece decir tu ausencia.
Es la hora de caer
Y caer, ya sabes,
Es recogerse
Del caos que es volar.
Y caen las hojas
De tiernas ramas
Y caen sonidos
De finas cuerdas
Y caen las palabras
Del alambre del cuaderno.
Bailarinas todas ellas
Prensiles de vértigo.
Criaturas blandas
Suaves chispazos
En el ojo del suceso.
Negras sortijas
En los dedos del fuego.
La tarde en la ventana
Conjetura nuevas razones
Y las puertas cerradas
Son permeables a las llaves.
Mis manos sedientas
Buscan la tecla inicial
Que dirigirá a tu nombre
Entre los finos hilos
Del antojo.
-Quiero que me busques-
Parece decir tu ausencia.
Es la hora de caer
Y caer, ya sabes,
Es recogerse
Del caos que es volar.