Unsenderosinfin
Poeta fiel al portal
Atrapado en el laberinto de mi tiempo ido
Que la niñez de tu corazón ya no alcanza
En una parcela del mundo, perdido
Va contando las horas mi esperanza
Detrás de un almanaque viejo, escondido
Donde tu voz se ahoga de distancia
Enjugando un pensamiento clandestino
Furtivo de sueños, velado de ignorancia
En un rincón de la vida, en eriales sin cultivo
Apresado en la rutina y la inconstancia
Donde tu mano roza invisible lo prohibido
Y lo vedado, se vuelve esencia en mi alma
Anónimo, sin rasgos, siempre inadvertido
Palpita mi corazón en lontananza
Va perdiendo la coherencia su latido
Salpicando en cada eco la esperanza
¿Dime niña qué regalo puedo hacerte
Que dibuje un horizonte en tu mañana,
Que siembre primaveras en tu vientre,
Vertiendo mi acequia su agua salada
En tu cuerpo sediento de mi fuente?
¿Qué puedo regalarte mi dulce niña ausente,
Que llame el deseo en tu piel dorada,
Que cimbre tu cuerpo como ola rompiente
Y quebrando una queja mis labios hirvientes
Enciendan tu vientre con fuego y con lava?
¡Hay destino! Ingrato destino que me llama
Que me lleva muy veloz a mi poniente
Que me cierra otros caminos y me aparta
De ese cáliz que contiene tu nepente
¡¡¡Ambrosía de mi cuerpo y de mi alma!!!
¡Hay destino!! Cruel destino que me miente
¡¡Parcas impiadosas que me engañan!!!
Vestido de otoño mi corazón silente
Hace que no ve, hace que no siente
La ilusión que se escurre, el hado que se ensaña
Pero heme aquí aún con mis brazos extendidos
Invisibles a tus ojos, imposibles a tu estancia
¡¡Mi dulce duende, mi bien ajeno y perdido!!
Así te ofrendo mi único tesoro poseído
¡¡Mi próxima vida con mi alma blanca!!
Que la niñez de tu corazón ya no alcanza
En una parcela del mundo, perdido
Va contando las horas mi esperanza
Detrás de un almanaque viejo, escondido
Donde tu voz se ahoga de distancia
Enjugando un pensamiento clandestino
Furtivo de sueños, velado de ignorancia
En un rincón de la vida, en eriales sin cultivo
Apresado en la rutina y la inconstancia
Donde tu mano roza invisible lo prohibido
Y lo vedado, se vuelve esencia en mi alma
Anónimo, sin rasgos, siempre inadvertido
Palpita mi corazón en lontananza
Va perdiendo la coherencia su latido
Salpicando en cada eco la esperanza
¿Dime niña qué regalo puedo hacerte
Que dibuje un horizonte en tu mañana,
Que siembre primaveras en tu vientre,
Vertiendo mi acequia su agua salada
En tu cuerpo sediento de mi fuente?
¿Qué puedo regalarte mi dulce niña ausente,
Que llame el deseo en tu piel dorada,
Que cimbre tu cuerpo como ola rompiente
Y quebrando una queja mis labios hirvientes
Enciendan tu vientre con fuego y con lava?
¡Hay destino! Ingrato destino que me llama
Que me lleva muy veloz a mi poniente
Que me cierra otros caminos y me aparta
De ese cáliz que contiene tu nepente
¡¡¡Ambrosía de mi cuerpo y de mi alma!!!
¡Hay destino!! Cruel destino que me miente
¡¡Parcas impiadosas que me engañan!!!
Vestido de otoño mi corazón silente
Hace que no ve, hace que no siente
La ilusión que se escurre, el hado que se ensaña
Pero heme aquí aún con mis brazos extendidos
Invisibles a tus ojos, imposibles a tu estancia
¡¡Mi dulce duende, mi bien ajeno y perdido!!
Así te ofrendo mi único tesoro poseído
¡¡Mi próxima vida con mi alma blanca!!