osis
Poeta fiel al portal
Quisiera compartir contigo, un sueño,
El sueño que ilusiona mi vida,
Que allí donde cantan los Dioses,
Donde beben las ninfas,
O donde pastan tranquilas las yeguas,
No haya hambre, ni guerra, ni tiña.
Ni gente llena por fuera,
Y por dentro vacía,
Vacía de hambre, llena de desidia
Aquí, a tiro de piedra
O allá a kilómetros vista.
Que sientan su corazón
Como yo lo sentía de niña,
Pensando que somos humanos
Nacidos en cualquier esquina.
Que no hay color en la sangre,
Que sus venas, son las mías,
Que su hambre, es mi hambre
Y su alegría, mi alegría
Que mi sol, es su mismo sol
Y la misma luna nos cobija.
Tengo un sueño, que me inunda,
Que traspasa el alma mía
Que si en mis manos estuviera,
Sin dudarlo, lo haría.
Y acabar con todo eso
Hambre pesar y agonía.
Como la que recorre al emigrante
Al dejar atrás su familia,
Buscando cruzar el puente
Sobre el rió en que beben las ninfas.
Y que, dolor, tristeza y hambre,
Que le acompañaron cada día,
Se quedaran para siempre
Allá, donde nadie iría.
Bolsos llenos los de muchos,
Cuantas vidas vacías
¡Que no diera yo, porque siempre
Aquí y allí, hubiera una sonrisa!
Que ojos negros del desierto,
O claros de las tierras frías,
Sintieran correr por su sangre
No el color, ni tan siquiera envidia,
De aquel que tuvo menos,
Menos suerte, en la vida,
Por nacer en otro lado
O en una esquina maldita.
Que todos nacemos de madre
Aquí, allí, o en Antioquia,
Cantos y danzas, llenos de hambre.
Clamando por la justicia.
Y en mi mente, solo un sueño
Que quisiera profecía,
De que un día llegara,
Sin hambre, ni guerra, ni odio, ni tiranía.
Ver campos sembrados de trigo,
Y ganado en las praderias,
Tolerancia en los humanos
Y bestias, ¡a sus guaridas!
Que se forjaran hombres de ley
Con bondad sin cobardía,
Y latieran juntos sus corazones,
Sin rivalidad y sin codicia.
Sin olvidar a los ancestros,
Y esperando el nuevo día,
Gente de un solo color,
El color de la empatia.
Y ese, es mi sueño sueño
Que compartiré contigo, un día.
El sueño que ilusiona mi vida,
Que allí donde cantan los Dioses,
Donde beben las ninfas,
O donde pastan tranquilas las yeguas,
No haya hambre, ni guerra, ni tiña.
Ni gente llena por fuera,
Y por dentro vacía,
Vacía de hambre, llena de desidia
Aquí, a tiro de piedra
O allá a kilómetros vista.
Que sientan su corazón
Como yo lo sentía de niña,
Pensando que somos humanos
Nacidos en cualquier esquina.
Que no hay color en la sangre,
Que sus venas, son las mías,
Que su hambre, es mi hambre
Y su alegría, mi alegría
Que mi sol, es su mismo sol
Y la misma luna nos cobija.
Tengo un sueño, que me inunda,
Que traspasa el alma mía
Que si en mis manos estuviera,
Sin dudarlo, lo haría.
Y acabar con todo eso
Hambre pesar y agonía.
Como la que recorre al emigrante
Al dejar atrás su familia,
Buscando cruzar el puente
Sobre el rió en que beben las ninfas.
Y que, dolor, tristeza y hambre,
Que le acompañaron cada día,
Se quedaran para siempre
Allá, donde nadie iría.
Bolsos llenos los de muchos,
Cuantas vidas vacías
¡Que no diera yo, porque siempre
Aquí y allí, hubiera una sonrisa!
Que ojos negros del desierto,
O claros de las tierras frías,
Sintieran correr por su sangre
No el color, ni tan siquiera envidia,
De aquel que tuvo menos,
Menos suerte, en la vida,
Por nacer en otro lado
O en una esquina maldita.
Que todos nacemos de madre
Aquí, allí, o en Antioquia,
Cantos y danzas, llenos de hambre.
Clamando por la justicia.
Y en mi mente, solo un sueño
Que quisiera profecía,
De que un día llegara,
Sin hambre, ni guerra, ni odio, ni tiranía.
Ver campos sembrados de trigo,
Y ganado en las praderias,
Tolerancia en los humanos
Y bestias, ¡a sus guaridas!
Que se forjaran hombres de ley
Con bondad sin cobardía,
Y latieran juntos sus corazones,
Sin rivalidad y sin codicia.
Sin olvidar a los ancestros,
Y esperando el nuevo día,
Gente de un solo color,
El color de la empatia.
Y ese, es mi sueño sueño
Que compartiré contigo, un día.
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:: amiga mia.::