Felipe Antonio Santorelli
Poeta que considera el portal su segunda casa
Caminando río abajo,
desaté el sufrimiento
de las entrañas de la tierra
con la mirada clandestina y el aliento
mañanero de la sierra.
Creí volver a los retoños
del audaz otoño europeo,
creí que el árbol arrasado y feo
de lastimadas raíces, era viento
que tomaba forma y color.
Por eso; cuando cansado me siento
sobre la roca desnuda,
observo el agua loca de las rápidas
y no me queda ya duda:
ése es tu ánimo rebelde,
ésa es tu alma prisionera en un cauce
que busca rebosarse de repente.
Y el mango ese que flota
es mi corazón que se alborota
dejándose arrastrar por tu ternura:
Fluimos en la misma locura.
___________________________________________________________________
desaté el sufrimiento
de las entrañas de la tierra
con la mirada clandestina y el aliento
mañanero de la sierra.
Creí volver a los retoños
del audaz otoño europeo,
creí que el árbol arrasado y feo
de lastimadas raíces, era viento
que tomaba forma y color.
Por eso; cuando cansado me siento
sobre la roca desnuda,
observo el agua loca de las rápidas
y no me queda ya duda:
ése es tu ánimo rebelde,
ésa es tu alma prisionera en un cauce
que busca rebosarse de repente.
Y el mango ese que flota
es mi corazón que se alborota
dejándose arrastrar por tu ternura:
Fluimos en la misma locura.
___________________________________________________________________
Última edición:
::::
::