Las rápidas.

Felipe Antonio Santorelli

Poeta que considera el portal su segunda casa
Caminando río abajo,
desaté el sufrimiento
de las entrañas de la tierra
con la mirada clandestina y el aliento
mañanero de la sierra.

Creí volver a los retoños
del audaz otoño europeo,
creí que el árbol arrasado y feo
de lastimadas raíces, era viento
que tomaba forma y color.

Por eso; cuando cansado me siento
sobre la roca desnuda,
observo el agua loca de las rápidas
y no me queda ya duda:
ése es tu ánimo rebelde,
ésa es tu alma prisionera en un cauce
que busca rebosarse de repente.

Y el mango ese que flota
es mi corazón que se alborota
dejándose arrastrar por tu ternura:

Fluimos en la misma locura.











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Última edición:
Caminando río abajo,
desaté el sufrimiento
de las entrañas de la tierra
con la mirada clandestina y el aliento
mañanero de la sierra.

Creí volver a los retoños
del audaz otoño europeo,
creí que el árbol arrasado y feo
de lastimadas raíces, era viento
que tomaba forma y color.

Por eso; cuando cansado me siento
sobre la roca desnuda,
observo el agua loca de las rápidas
y no me queda ya duda:
ese es mi ánino rebelde
esa es mi alma prisionera en un cauce
que busca rebosarse de repente.

Y el mango ese que flota
es mi corazón que se alborota
dejándose arrastrar por tu ternura:

Fluimos en la misma locura.

+Estimado amigo Felipe Antonio,
me siento consustanciado con tus palabras, pues más de una vez me he sentado a la vera del río, hipnotizado por las rápidas, que todo lo superan, todo lo gastan, en un ejemplo de rebeldía y tenacidad, al mismo tiempo que dóciles y suaves.
Un abrazo,
edelabarra
 
Caminando río abajo,
desaté el sufrimiento
de las entrañas de la tierra
con la mirada clandestina y el aliento
mañanero de la sierra.

Creí volver a los retoños
del audaz otoño europeo,
creí que el árbol arrasado y feo
de lastimadas raíces, era viento
que tomaba forma y color.

Por eso; cuando cansado me siento
sobre la roca desnuda,
observo el agua loca de las rápidas
y no me queda ya duda:
ese es mi ánino rebelde
esa es mi alma prisionera en un cauce
que busca rebosarse de repente.

Y el mango ese que flota
es mi corazón que se alborota
dejándose arrastrar por tu ternura:

Fluimos en la misma locura.

Es un placer darte las buenas noches desde España y recoger una a una estas letritas y que me hagan de almohada.Un abrazo
 
+Estimado amigo Felipe Antonio,
me siento consustanciado con tus palabras, pues más de una vez me he sentado a la vera del río, hipnotizado por las rápidas, que todo lo superan, todo lo gastan, en un ejemplo de rebeldía y tenacidad, al mismo tiempo que dóciles y suaves.
Un abrazo,
edelabarra



Gracias amigo mío, es evidente que también nos mancomuna el amor a la naturaleza.
Mis mejores abrazos desde la sucursal del cielo.
 
Caminando río abajo,
desaté el sufrimiento
de las entrañas de la tierra
con la mirada clandestina y el aliento
mañanero de la sierra.

Creí volver a los retoños
del audaz otoño europeo,
creí que el árbol arrasado y feo
de lastimadas raíces, era viento
que tomaba forma y color.

Por eso; cuando cansado me siento
sobre la roca desnuda,
observo el agua loca de las rápidas
y no me queda ya duda:
ese es mi ánino rebelde
esa es mi alma prisionera en un cauce
que busca rebosarse de repente.

Y el mango ese que flota
es mi corazón que se alborota
dejándose arrastrar por tu ternura:

Fluimos en la misma locura.
Simplemente hermoso, bien plasmado. un abrazo amigo.
 
Caminando río abajo,
desaté el sufrimiento
de las entrañas de la tierra
con la mirada clandestina y el aliento
mañanero de la sierra.

Creí volver a los retoños
del audaz otoño europeo,
creí que el árbol arrasado y feo
de lastimadas raíces, era viento
que tomaba forma y color.

Por eso; cuando cansado me siento
sobre la roca desnuda,
observo el agua loca de las rápidas
y no me queda ya duda:
ése es mi ánino rebelde
ésa es mi alma prisionera en un cauce
que busca rebosarse de repente.

Y el mango ese que flota
es mi corazón que se alborota
dejándose arrastrar por tu ternura:

Fluimos en la misma locura.



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Llego aquí por recomendación de Roxy y mucho se lo agradezco. Es que es un placer ver el bello reflejo de "las rápidas" en el cauce de tus versos.

Estrellas y Saludos.
 
Caminando río abajo,
desaté el sufrimiento
de las entrañas de la tierra
con la mirada clandestina y el aliento
mañanero de la sierra.

Creí volver a los retoños
del audaz otoño europeo,
creí que el árbol arrasado y feo
de lastimadas raíces, era viento
que tomaba forma y color.

Por eso; cuando cansado me siento
sobre la roca desnuda,
observo el agua loca de las rápidas
y no me queda ya duda:
ése es mi ánino rebelde
ésa es mi alma prisionera en un cauce
que busca rebosarse de repente.

Y el mango ese que flota
es mi corazón que se alborota
dejándose arrastrar por tu ternura:

Fluimos en la misma locura.



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Llego aquí por recomendación de Roxy y mucho se lo agradezco. Es que es un placer ver el bello reflejo de "las rápidas" en el cauce de tus versos.

Estrellas y Saludos.



Gracias cariño, es todo un honor tenerte entre mis letras, besos.
 
Felipe, apreciado poeta, lo rebelde es un buen referente a las rápidas. No me queda duda que sabes mirar al entorno y desnudarlo en cada sentimiento. Un gran abrazo y mis estrellas para tí...!





La naturaleza, sus paisajes y panoramas me han conmovido desde siempre, gracias cariño, por compartir conmigo los sueños y ensueños de éste corazón rebelde.
Besitos de coco.
 

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