Santiago Oreggia
Poeta fiel al portal
Es la ilusión que,
mi mente cómplice de mi corazón,
aguarda a cada instante de mi existencia diaria,
con la ansiedad de un niño por una golosina,
o una gaviota por el albor de la primavera.
Es el frenesí de mi sangre,
que fluye a una intensidad volcánica,
en tempestades de ansiedad inusitadas,
en búsqueda del albor de tu presencia.
Es el momento deseado tan esperado,
tan cruel y villano,
como cobarde traicionero,
que te toma de sorpresa,
en el instante menos impensando,
paralizando tu simiente,
vulcanizando tu corazón,
en la dimensión de tu propio apocalipsis.
Ring...ring...ring...
!Hola soy yo!
Y yo...
ahí mismo muero de felicidad,
al escuchar la magia de tu dulce voz.::
::
Reservados todos los derechos Santiago Oreggia©
mi mente cómplice de mi corazón,
aguarda a cada instante de mi existencia diaria,
con la ansiedad de un niño por una golosina,
o una gaviota por el albor de la primavera.
Es el frenesí de mi sangre,
que fluye a una intensidad volcánica,
en tempestades de ansiedad inusitadas,
en búsqueda del albor de tu presencia.
Es el momento deseado tan esperado,
tan cruel y villano,
como cobarde traicionero,
que te toma de sorpresa,
en el instante menos impensando,
paralizando tu simiente,
vulcanizando tu corazón,
en la dimensión de tu propio apocalipsis.
Ring...ring...ring...
!Hola soy yo!
Y yo...
ahí mismo muero de felicidad,
al escuchar la magia de tu dulce voz.::
::Reservados todos los derechos Santiago Oreggia©