Felipe Antonio Santorelli
Poeta que considera el portal su segunda casa
Entre las flores del alba, una gota de rocío
recogió su fresco aroma mañanero
y corrió rama abajo, era alto y hacía frió.
Esa gota, una esperanza de remero
que el océano escupió hacia el cielo
y que el cielo devolvió a su rió.
Esa gota, en ella pude ver
la simpleza de tu mágico ser
Hermosa, oye:
los grillos le cantan a la luna
y de noche ves brillar las espinas de una tuna.
Cuanta nostalgia hay encerrada en esa gota
que recuerda el desangrarse de una esperanza rota
En el alma hay una tuna y en la tuna hay una gota,
en mi cuarto hay una chica y una esperanza rota
¿Cuántas veces cae del cielo un amor acorralado?
¿Cuántas veces alza el vuelo un amor despedazado?
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recogió su fresco aroma mañanero
y corrió rama abajo, era alto y hacía frió.
Esa gota, una esperanza de remero
que el océano escupió hacia el cielo
y que el cielo devolvió a su rió.
Esa gota, en ella pude ver
la simpleza de tu mágico ser
Hermosa, oye:
los grillos le cantan a la luna
y de noche ves brillar las espinas de una tuna.
Cuanta nostalgia hay encerrada en esa gota
que recuerda el desangrarse de una esperanza rota
En el alma hay una tuna y en la tuna hay una gota,
en mi cuarto hay una chica y una esperanza rota
¿Cuántas veces cae del cielo un amor acorralado?
¿Cuántas veces alza el vuelo un amor despedazado?
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