ricardinalgra
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ocasionalmente experimento
que preñada de vejez la vida avanza.
No es en la devolución de espejos implacables
como por alguna nueva arruga aparecida
y embanderada a favor de asimetrías,
o estas canas que obstinadamente
perpetran su voluntad de agrupamiento.
No, no son esos los signos que me alarman.
Tampoco es el dolor que ahora dura tanto
después del golpe que antes daba molestia pasajera,
ni es la vista que hoy me aparta del detalle.
Me preocupa cuando me crece la paciencia
que aunque quiera vestirla de sabiduría,
es de resignación que toma la silueta
y la osadía ya no resulta imprescindible.
También me preocupan de los cambios postergados
poner en consideración la necesidad y su vigencia
más que el tiempo transcurrido sin que ocurran.
Finalmente me inquieta que el amor que te profeso
diluya alguna vez el deseo ardiente de tu cuerpo
y me difumine la pasión que has despertado.
Afortunadamente o por desgracia
ocasionalmente experimento y siento
que preñada de vejez la vida avanza,
sólo ocasionalmente y aún así ya es bastante
y me convierto en militante pro eutanasia
o proclamo decisiones de corrección en rebeldía
ante un avance que aletarga y entumece.
Decisiones que chispean y alejan de la nada
y en un viraje dramático en el viaje
determinan un retroceso audaz hacia adelante...
que preñada de vejez la vida avanza.
No es en la devolución de espejos implacables
como por alguna nueva arruga aparecida
y embanderada a favor de asimetrías,
o estas canas que obstinadamente
perpetran su voluntad de agrupamiento.
No, no son esos los signos que me alarman.
Tampoco es el dolor que ahora dura tanto
después del golpe que antes daba molestia pasajera,
ni es la vista que hoy me aparta del detalle.
Me preocupa cuando me crece la paciencia
que aunque quiera vestirla de sabiduría,
es de resignación que toma la silueta
y la osadía ya no resulta imprescindible.
También me preocupan de los cambios postergados
poner en consideración la necesidad y su vigencia
más que el tiempo transcurrido sin que ocurran.
Finalmente me inquieta que el amor que te profeso
diluya alguna vez el deseo ardiente de tu cuerpo
y me difumine la pasión que has despertado.
Afortunadamente o por desgracia
ocasionalmente experimento y siento
que preñada de vejez la vida avanza,
sólo ocasionalmente y aún así ya es bastante
y me convierto en militante pro eutanasia
o proclamo decisiones de corrección en rebeldía
ante un avance que aletarga y entumece.
Decisiones que chispean y alejan de la nada
y en un viraje dramático en el viaje
determinan un retroceso audaz hacia adelante...
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