Tuti
Poeta veterano en el portal
Dueto de Tutti y Calvared
(Esta es una historia tomada de la vida real)...
Entre la hierba, a la sombra,
un caracol dormitaba,
era un caracol viejo
con su concha agujereada.
Traía de viejas guerras
alguna pata amputada,
la falta del cuerno izquierdo
y trastornos en la baba.
Y sucedió que un instante,
-vaya- su suerte cambiaba
compungida una familia
que de picnic se encontraba
condóliose de su suerte
y por consenso y denuedo
adoptar al caracol
como lema se impusieron...
No olvidaron sus muletas
junto a la concha estropeada
lo pusieron con cuidado,
suavemente en una caja
y observaron muy curiosos
aquel cuerno que miraba,
que movía alrededor
observándoles las caras...
Instalose en nueva casa
lleno de mimos sus días
de manjares él sabía
aunque algo le faltase...
mas un domingo de fiesta
le pusieron en el suelo
y descubrió con anhelo
una concha conocida...
¡¡¡Una caracola!!!, -dijo
y a su puerta se asomaba
llamándola a grandes gritos
sin que nadie contestara...
¿Dónde estás caracolita?
-decía para llamarla-,
mas dentro no respondía
ningún bicho a la llamada...
¡Oh!, que profunda desgracia
concha de mar tan vacía
solo adorno, felonía
a ras de piso se hallaba.
Confundido y cabizbajo
¡No tengo nada!, -farfulla
y con pasos silenciosos
se dirige a la terraza...
Se encarama en la maceta
que con su muleta escala
y con el ojo unicornio
deja caer una lágrima...
observa la calle triste,
subido en aquella rama
y con el ojo empañado
mira los coches que pasan...
Respira hondo, con fuerza
se acomoda en la enramada,
pero entre tanto acomodo,
¡¡¡Cielos!!!... -su equilibrio falla-
¡Auxilio...-grita el molusco-
que mi muleta no aguanta!
Y así terminó sus días,
un caracol se estrellaba...
Terminó como una mancha
más, con su concha aplastada
que pisaron mil zapatos,
dejando huellas de baba.
En un momento quedó
solo aquella mancha parda,
como la sombra perdida
de un caracol que volaba...
Fue un caracol unicornio,
mitológico, sin patas,
que arrastrando su muleta
de pronto se vio con alas.
Se busca -reza un letrero,
con una foto estampada-
se busca un caracolito
que el piso once habitaba...
Todavía esta familia
no ha perdido la esperanza
de hallar al bicho, con vida,
bajo su concha aplastada...!
(Esta es una historia tomada de la vida real)...
Entre la hierba, a la sombra,
un caracol dormitaba,
era un caracol viejo
con su concha agujereada.
Traía de viejas guerras
alguna pata amputada,
la falta del cuerno izquierdo
y trastornos en la baba.
Y sucedió que un instante,
-vaya- su suerte cambiaba
compungida una familia
que de picnic se encontraba
condóliose de su suerte
y por consenso y denuedo
adoptar al caracol
como lema se impusieron...
No olvidaron sus muletas
junto a la concha estropeada
lo pusieron con cuidado,
suavemente en una caja
y observaron muy curiosos
aquel cuerno que miraba,
que movía alrededor
observándoles las caras...
Instalose en nueva casa
lleno de mimos sus días
de manjares él sabía
aunque algo le faltase...
mas un domingo de fiesta
le pusieron en el suelo
y descubrió con anhelo
una concha conocida...
¡¡¡Una caracola!!!, -dijo
y a su puerta se asomaba
llamándola a grandes gritos
sin que nadie contestara...
¿Dónde estás caracolita?
-decía para llamarla-,
mas dentro no respondía
ningún bicho a la llamada...
¡Oh!, que profunda desgracia
concha de mar tan vacía
solo adorno, felonía
a ras de piso se hallaba.
Confundido y cabizbajo
¡No tengo nada!, -farfulla
y con pasos silenciosos
se dirige a la terraza...
Se encarama en la maceta
que con su muleta escala
y con el ojo unicornio
deja caer una lágrima...
observa la calle triste,
subido en aquella rama
y con el ojo empañado
mira los coches que pasan...
Respira hondo, con fuerza
se acomoda en la enramada,
pero entre tanto acomodo,
¡¡¡Cielos!!!... -su equilibrio falla-
¡Auxilio...-grita el molusco-
que mi muleta no aguanta!
Y así terminó sus días,
un caracol se estrellaba...
Terminó como una mancha
más, con su concha aplastada
que pisaron mil zapatos,
dejando huellas de baba.
En un momento quedó
solo aquella mancha parda,
como la sombra perdida
de un caracol que volaba...
Fue un caracol unicornio,
mitológico, sin patas,
que arrastrando su muleta
de pronto se vio con alas.
Se busca -reza un letrero,
con una foto estampada-
se busca un caracolito
que el piso once habitaba...
Todavía esta familia
no ha perdido la esperanza
de hallar al bicho, con vida,
bajo su concha aplastada...!
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::No os falto de nada, joder teneis la mano diestra en historias y fabulitas o queee??!::
:: Va con vuestra personalidad sin duda. Pues os dire que a mi me afecta doblemente T.T el caracol es el simbolo de mi tierra y aqui, se comen, y ricos que estan, a la llauna, a la cazuela, con salsa allioli y con lo que quieras, y pues me da penita por el, pero total, nos los comemos aqui, no deberia sentir pena...buah que es un ser vivo. Pobrecito(ñam).
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