Felipe Antonio Santorelli
Poeta que considera el portal su segunda casa
Miríadas de latigazos y flagelaciones,
hachazos, espadazos, fusilaciones
y apocalípticos anuncios de profetas,
atraviesan mi mente como saetas
envenenadas con odios, rencores, resentimientos,
iras, reveses y encontrados sentimientos.
Las ganas de arrasar con todo
se revuelcan como cerdos en lodo
empoderándose de mis ansias subliminales…
Porque en el circo romano;
donde yo soy la bestia
tú eres el cristiano.
Porque en la revolución francesa;
yo soy la guillotina
y tú eres la duquesa.
Por eso ten la certeza;
no te quepa ya duda
ni siquiera un momento:
yo soy el que tú llamas
tu adorado tormento.
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hachazos, espadazos, fusilaciones
y apocalípticos anuncios de profetas,
atraviesan mi mente como saetas
envenenadas con odios, rencores, resentimientos,
iras, reveses y encontrados sentimientos.
Las ganas de arrasar con todo
se revuelcan como cerdos en lodo
empoderándose de mis ansias subliminales…
Porque en el circo romano;
donde yo soy la bestia
tú eres el cristiano.
Porque en la revolución francesa;
yo soy la guillotina
y tú eres la duquesa.
Por eso ten la certeza;
no te quepa ya duda
ni siquiera un momento:
yo soy el que tú llamas
tu adorado tormento.
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