Mikel Griff
Poeta recién llegado
Encadenado a las yermas cuencas
De tus ojos me desangro,
Tísico y solo, como el cordero
Que de absurdidad tiñe tu alma.
Sumergido en el delirio
de las dunas de tu cuerpo,
Ansié bañarme en las
Rojas sedas de tu piel
Y sentir ,cálido, el aliento
De tu crepúsculo derramándose
Etílico y dorado
Entre mis piernas.
6 viejos me miran impasibles
Masturbándose con mi dolor.
El aire sabe a orina y clorofila
Y sus ojos malditos
Atraviesan mis escamas
Y se clavan en mis retinas.
Frustrado, nunca alcanzo
El teléfono rojo
Y me sedas la cabeza,
Convenciéndome de ser
Tu puta sin esquina,
La vieja muñeca rota
Que sin ti no entiende la vida.
Mikel
De tus ojos me desangro,
Tísico y solo, como el cordero
Que de absurdidad tiñe tu alma.
Sumergido en el delirio
de las dunas de tu cuerpo,
Ansié bañarme en las
Rojas sedas de tu piel
Y sentir ,cálido, el aliento
De tu crepúsculo derramándose
Etílico y dorado
Entre mis piernas.
6 viejos me miran impasibles
Masturbándose con mi dolor.
El aire sabe a orina y clorofila
Y sus ojos malditos
Atraviesan mis escamas
Y se clavan en mis retinas.
Frustrado, nunca alcanzo
El teléfono rojo
Y me sedas la cabeza,
Convenciéndome de ser
Tu puta sin esquina,
La vieja muñeca rota
Que sin ti no entiende la vida.
Mikel