gabein des leise
Poeta asiduo al portal
Si, lo se; no tengo nada para darte
talvez nada más allá, de mis sueños y mis pesadillas
de la candidez de una luna blanca y la pasión
que trae consigo un rojizo atardecer.
Si lo se muy bien, no tengo el porte
tampoco la elegancia de cientas de miles
de ese tipo de muchachas,
por las que como tu, cualquiera moriría.
Si talvez, no soy todo,
talvez en este mundo no soy nada
nada más que nada,
pero escúchame bien, escucha mis palabras:
Yo quién no tiene nada
más que un inmenso corazón,
más que unas inmensas ganas
de vivir, soñar y sonreír, solo contigo
Yo a quien talvez a veces dudes que amas
soy quien cuida de tus sueños
en noches de amalgama,
soy quien daría gota a gota de su sangre
por devolverte tu vida de antes
sin mi,
si es que algún día así lo deseas.
Yo quien muere por hacerte feliz
y sufre cada vez que no tienes en cuenta sus palabras
hoy te dice de nuevo
gracias amor mió
gracias por darle alma a mis sentidos,
dulzura a mis palabras;
gracias por regalarme días y noches
de incontable sentimiento,
por enseñarme a confrontar
mi espíritu impetuoso con tu insensata calma.
talvez nada más allá, de mis sueños y mis pesadillas
de la candidez de una luna blanca y la pasión
que trae consigo un rojizo atardecer.
Si lo se muy bien, no tengo el porte
tampoco la elegancia de cientas de miles
de ese tipo de muchachas,
por las que como tu, cualquiera moriría.
Si talvez, no soy todo,
talvez en este mundo no soy nada
nada más que nada,
pero escúchame bien, escucha mis palabras:
Yo quién no tiene nada
más que un inmenso corazón,
más que unas inmensas ganas
de vivir, soñar y sonreír, solo contigo
Yo a quien talvez a veces dudes que amas
soy quien cuida de tus sueños
en noches de amalgama,
soy quien daría gota a gota de su sangre
por devolverte tu vida de antes
sin mi,
si es que algún día así lo deseas.
Yo quien muere por hacerte feliz
y sufre cada vez que no tienes en cuenta sus palabras
hoy te dice de nuevo
gracias amor mió
gracias por darle alma a mis sentidos,
dulzura a mis palabras;
gracias por regalarme días y noches
de incontable sentimiento,
por enseñarme a confrontar
mi espíritu impetuoso con tu insensata calma.
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