Luis Á. Ruiz Peradejordi
Poeta que considera el portal su segunda casa
Me miras, te miro
y me pierdo
en la sonrisa
de tus ojos negros.
Yo también sonrío,
te diría algo, pero las palabras
se encierran en mi boca
y enrojezco
mientras tú sonríes,
sigues sonriendo, riendo
y tapas los labios con tu mano,
pero entre los dedos se escapa
tu risa de plata.
Me miras de nuevo
y tus ojos me hablan,
me dicen de sentimientos
que desconozco.
Mas el corazón se llena
de algo que no sé nombrar
y parece que fuera
a estallar en el pecho.
Mi mano alargo
y, en un gesto
al que no sé cómo me atrevo,
acaricio la tuya
con mis dedos.
Tú, la dejas abandonada
entre la mía y al momento
reposa suave, cariñosa,
como de terciopelo.
Desde mis catorce años
te miro y sonríes;
atusas tu pelo
y mis ojos hablan
lo que mi boca calla:
Yo... te quiero.
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