Supe de ti que en aras del destino,
fuiste divina flor en primavera,
siempre de los jardines la primera
en nacer, marcando la vereda y el camino.
Ví llegar de la fuente el agua clara,
depurando saludables manatiales,
y llegar a la boca de mortales,
para calmar su sed y su agonia.
Tuve al nacer noticias tuyas,
confundidas entre llantos primerizos,
sin besos sin miradas ni postizos,
llegaste en los recuerdos del ayer.
Envuelto entre tus manos el destino,
surcando entre las ramas de tus dedos,
limpio, claro, distinto, sin enredos,
una aventura fiel a su camino.
Iluminas mi sol cuando lo miras,
y dejas al despertar cada mañana,
que toque tu sonrisa iluminada,
mostrandome tu cara más lozana.
fuiste divina flor en primavera,
siempre de los jardines la primera
en nacer, marcando la vereda y el camino.
Ví llegar de la fuente el agua clara,
depurando saludables manatiales,
y llegar a la boca de mortales,
para calmar su sed y su agonia.
Tuve al nacer noticias tuyas,
confundidas entre llantos primerizos,
sin besos sin miradas ni postizos,
llegaste en los recuerdos del ayer.
Envuelto entre tus manos el destino,
surcando entre las ramas de tus dedos,
limpio, claro, distinto, sin enredos,
una aventura fiel a su camino.
Iluminas mi sol cuando lo miras,
y dejas al despertar cada mañana,
que toque tu sonrisa iluminada,
mostrandome tu cara más lozana.
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