legendario
Poeta que considera el portal su segunda casa
Mi vago pensamiento
y el temblor de mi mano
me inspiran torpemente
a escribir cuánto te amo;
y me inspiran grandísimo,
me llevan muy lejano;
pero escribir se poco
cuando tan harto te amo.
Empiezan rudos versos
a transitar rezagos
de brillantes y tersos
los poetas de antaño;
y se funden ligeros,
sensibles y aguzados
a clavarse en tu pecho,
a decirte que te amo,
que en mi sueños te tengo,
que de ti vivo esclavo.
Y titilan tan frágiles,
sumisos a tu encanto
como llamitas débiles
de un viejo candelabro
ante el viento impetuoso
de un día de verano.
¿Cómo decir que no te amo?
Si en días que tan sólo
vegetando los paso,
tus recuerdos me llenan
como se llena un vaso
de una agua transparente,
de un cristal procesado.
Y entonces a mí vienen
como a ti mis ensayos,
hablándome de ti,
de tu amor tan fraguado,
que vives, que me piensas,
que también me amas tanto.
Lo nuestro es sin fronteras,
sin barreras ni atajos;
que existe permanente,
que mantiene un encanto.
¡Nos amamos tanto!
y el temblor de mi mano
me inspiran torpemente
a escribir cuánto te amo;
y me inspiran grandísimo,
me llevan muy lejano;
pero escribir se poco
cuando tan harto te amo.
Empiezan rudos versos
a transitar rezagos
de brillantes y tersos
los poetas de antaño;
y se funden ligeros,
sensibles y aguzados
a clavarse en tu pecho,
a decirte que te amo,
que en mi sueños te tengo,
que de ti vivo esclavo.
Y titilan tan frágiles,
sumisos a tu encanto
como llamitas débiles
de un viejo candelabro
ante el viento impetuoso
de un día de verano.
¿Cómo decir que no te amo?
Si en días que tan sólo
vegetando los paso,
tus recuerdos me llenan
como se llena un vaso
de una agua transparente,
de un cristal procesado.
Y entonces a mí vienen
como a ti mis ensayos,
hablándome de ti,
de tu amor tan fraguado,
que vives, que me piensas,
que también me amas tanto.
Lo nuestro es sin fronteras,
sin barreras ni atajos;
que existe permanente,
que mantiene un encanto.
¡Nos amamos tanto!
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