Víctor Ugaz Bermejo
refugio felino
Esta mañana perdura en un único aroma
en un despertar sin primaveras anunciadas,
solo la presencia tuya que se asoma.
A obligado al cielo a anular despedidas.
La cigarra que invernaba en mi corazón
empezó a tocar su violín entre cardos,
su canto no anuncia cambio de estación.
Sino la continuación de los gratos recuerdos.
Florida mi alma se ilumina con tu mirada
revolotean mariposas y colibríes,
germinan geranios y la rosa amada.
Un zumbido de abejas parece cuando sonríes.
Volvemos a la senda de los prados
del bosque encantado de hadas,
donde los duendes pintan corazones dibujados.
Los que tallabas tú en los árboles, cuando me amabas.
El cervatillo corre en el campo de amapolas
un lago canta la vuelta de los cisnes,
a un corazón que te llora a solas.
Y te espera entre la sombra desde que te fuiste.
Ni la noche ni los ocasos
detienen el vuelo de las golondrinas,
ni la distancia ni los tiempos escasos.
Calman esta felicidad cuando siento que te aproximas.
Con delicadeza examinan en vuelo rapaz
las palomas de tus manos que emigran a mis montes,
en bandada de pasión entre nubes de paz.
Estas y no estas, pero te siento como antes.
en un despertar sin primaveras anunciadas,
solo la presencia tuya que se asoma.
A obligado al cielo a anular despedidas.
La cigarra que invernaba en mi corazón
empezó a tocar su violín entre cardos,
su canto no anuncia cambio de estación.
Sino la continuación de los gratos recuerdos.
Florida mi alma se ilumina con tu mirada
revolotean mariposas y colibríes,
germinan geranios y la rosa amada.
Un zumbido de abejas parece cuando sonríes.
Volvemos a la senda de los prados
del bosque encantado de hadas,
donde los duendes pintan corazones dibujados.
Los que tallabas tú en los árboles, cuando me amabas.
El cervatillo corre en el campo de amapolas
un lago canta la vuelta de los cisnes,
a un corazón que te llora a solas.
Y te espera entre la sombra desde que te fuiste.
Ni la noche ni los ocasos
detienen el vuelo de las golondrinas,
ni la distancia ni los tiempos escasos.
Calman esta felicidad cuando siento que te aproximas.
Con delicadeza examinan en vuelo rapaz
las palomas de tus manos que emigran a mis montes,
en bandada de pasión entre nubes de paz.
Estas y no estas, pero te siento como antes.
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