Luis Á. Ruiz Peradejordi
Poeta que considera el portal su segunda casa
Habrá un día para la piedad
y para el descanso.
Habrá un día en que no iremos corriendo
a parte alguna, como posesos,
como locos, a velocidades de vértigo,
cerrados a toda emoción,
engendros de madera
y cartón,
insensibles a lo que nos rodea.
Habrá un día en que tendamos la mano,
no para pedir, o exigir,
sino para ofrecer
y, tal vez, acariciar
a ese prójimo con quien nos cruzamos.
Habrá un día en el que levantemos
la vista del suelo,
y por encima de las tapias,
las farolas y las casas,
adivinemos el cielo.
Habrá un día en que tú y yo
nos encontremos, crucemos nuestras miradas,
acerquemos nuestras manos,
compartamos nuestros alientos,
nos miremos a los ojos
y descubramos que nos queremos.
Habrá un día...
no lo dudes,
en el que tú y yo,estaremos.
::
::
y para el descanso.
Habrá un día en que no iremos corriendo
a parte alguna, como posesos,
como locos, a velocidades de vértigo,
cerrados a toda emoción,
engendros de madera
y cartón,
insensibles a lo que nos rodea.
Habrá un día en que tendamos la mano,
no para pedir, o exigir,
sino para ofrecer
y, tal vez, acariciar
a ese prójimo con quien nos cruzamos.
Habrá un día en el que levantemos
la vista del suelo,
y por encima de las tapias,
las farolas y las casas,
adivinemos el cielo.
Habrá un día en que tú y yo
nos encontremos, crucemos nuestras miradas,
acerquemos nuestras manos,
compartamos nuestros alientos,
nos miremos a los ojos
y descubramos que nos queremos.
Habrá un día...
no lo dudes,
en el que tú y yo,estaremos.
::
::
::