camicho
Poeta asiduo al portal
Cae el sol , cae la luna.
Sin dar pistas te ocultas en la bruma ;
la palma al frente en actitud de búsqueda,
es mi guía a la cordura.
Un lazo de humo, ingrávido, me envuelve.
Y por instantes hace suyo mi regazo.
Inquieto por la ausencia del camino,
no hay huellas , ni tus pasos escucho.
La actitud tentada aún no desmaya;
cautivado aún por tus notas
en mi cuerpo desenredadas.
En silencio con frecuencia te contemplo
cuando el medio ya no advierto.
Es tu mano aferrada a mi espalda
o tu aliento constante
que allana mi alma,
cuando tu cuerpo se talla en mi palma.
Sin un claro, que en efecto no necesito ,
por que tu piel se dibuja con el eco de mi voz.
Que te descubre y reconoce para mí
De brisas cálidas se ha colmado.
La marea ya casi calma.
Se denotan algunas huellas, ahora
que la mar se ha retirado.
Aun muy próximas a éstas,
están tus manos sujetas a mi espalda.
Mientras en mi torso haces tu espacio
para escuchar y no de mis labios,
latido a latido porque te amo.
Con frecuencia alguna risa escapa,
en aquellos instantes te recuerdo
en actitudes distintas,
selladas todas con la mirada cautiva;
adornada de mariposas
con aleteo elegante,
luego de posadas,
en cada parpadeo.
Más aun distraído, evitando que volara.
Sorprendido en momentos
por que suaves pétalos
prisionero me han tomado,
luego que a mis labios han acariciado.
Absorto quedo. Todo oscuro,
todo es cálido y aunque mas claro,
aún cautivo me siento.
Escucho mi nombre
en tono enérgico e interrogante;
no es que te ignore,
en actitud casi ausente.
Es por que pienso en aquel instante
en mi almohada como algo mágico
para que guarde este sueño.
Y es que podría despertar y no encontrarte
Sin dar pistas te ocultas en la bruma ;
la palma al frente en actitud de búsqueda,
es mi guía a la cordura.
Un lazo de humo, ingrávido, me envuelve.
Y por instantes hace suyo mi regazo.
Inquieto por la ausencia del camino,
no hay huellas , ni tus pasos escucho.
La actitud tentada aún no desmaya;
cautivado aún por tus notas
en mi cuerpo desenredadas.
En silencio con frecuencia te contemplo
cuando el medio ya no advierto.
Es tu mano aferrada a mi espalda
o tu aliento constante
que allana mi alma,
cuando tu cuerpo se talla en mi palma.
Sin un claro, que en efecto no necesito ,
por que tu piel se dibuja con el eco de mi voz.
Que te descubre y reconoce para mí
De brisas cálidas se ha colmado.
La marea ya casi calma.
Se denotan algunas huellas, ahora
que la mar se ha retirado.
Aun muy próximas a éstas,
están tus manos sujetas a mi espalda.
Mientras en mi torso haces tu espacio
para escuchar y no de mis labios,
latido a latido porque te amo.
Con frecuencia alguna risa escapa,
en aquellos instantes te recuerdo
en actitudes distintas,
selladas todas con la mirada cautiva;
adornada de mariposas
con aleteo elegante,
luego de posadas,
en cada parpadeo.
Más aun distraído, evitando que volara.
Sorprendido en momentos
por que suaves pétalos
prisionero me han tomado,
luego que a mis labios han acariciado.
Absorto quedo. Todo oscuro,
todo es cálido y aunque mas claro,
aún cautivo me siento.
Escucho mi nombre
en tono enérgico e interrogante;
no es que te ignore,
en actitud casi ausente.
Es por que pienso en aquel instante
en mi almohada como algo mágico
para que guarde este sueño.
Y es que podría despertar y no encontrarte
::