viento-azul
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hay tantas formas de ser uno,
los dos en un silencio
danzando la canción de una mirada.
Piel infinita, reposo y religión,
abriendo mis secretos
a la inocencia prima.
Hay tantas formas de ser uno,
de amalgamarse anónimos
cuando dos gotas se besan
en la carrera vertical
del cristal de mi ventana,
o la luz y la luz
depredando sombras.
Tu corazón sabe deshacer las cadenas
que los días, como eslabones,
forjaron en mi deber,
creando vértebras puntiagudas
en los almanaque de tu ausencia.
El asalto nocturno de tus cabellos
moja las ansias de mis manos,
las torna dulces mientras lo moldean,
(En ti cuando estás, peinándolo
en el aire de mi recuerdo
cuando vuelves a mis sueños)
¡Claro que conozco el amor!
De memoria me sé
el sabor de tus labios.
Hay tantas formas de ser uno
y de no serlo al mismo tiempo.
Ahora un grotesco reflejo de tu alma,
tú desbrozas el vaho
que me hizo borroso en la distancia.
En tus ojos,
sólo y siempre en tus ojos,
me zambullo exento de temores,
de conciencia, de edades, de inviernos,
de errores, de burocracia, de dolor,
de divorcios, de lejanías insondables...
Porqué no existe nada
más allá de tu nombre,
porqué no existe nada
que tus ojos no embellezcan.
Nutrido del perfume
que emana tu piel
en efluvios hipnóticos.
Magias y leyendas
de especias ancestrales
que hacen de mis callejones
vergeles de esperanza.
Tus ojos, siempre tu alma,
mar de eterna juventud,
lluvia dormida tras amarte,
(aunque nunca ceso de hacerlo)
Flores de luz que me salpican de ilusión.
Es un placer pertenecerte
y protegerte con mi sangre.
Hay tantas formas de ser uno,
y ahora muero por tu cepillo de dientes
huérfano de tu boca en mi casa.
Porqué la distancia me desangra
en el alféizar de la demora.
Regresa, a darme tu mirada,
así dejaré de llenar de latidos intrascendentes
las tripas de un maldito reloj
y volveré a vivir.
los dos en un silencio
danzando la canción de una mirada.
Piel infinita, reposo y religión,
abriendo mis secretos
a la inocencia prima.
Hay tantas formas de ser uno,
de amalgamarse anónimos
cuando dos gotas se besan
en la carrera vertical
del cristal de mi ventana,
o la luz y la luz
depredando sombras.
Tu corazón sabe deshacer las cadenas
que los días, como eslabones,
forjaron en mi deber,
creando vértebras puntiagudas
en los almanaque de tu ausencia.
El asalto nocturno de tus cabellos
moja las ansias de mis manos,
las torna dulces mientras lo moldean,
(En ti cuando estás, peinándolo
en el aire de mi recuerdo
cuando vuelves a mis sueños)
¡Claro que conozco el amor!
De memoria me sé
el sabor de tus labios.
Hay tantas formas de ser uno
y de no serlo al mismo tiempo.
Ahora un grotesco reflejo de tu alma,
tú desbrozas el vaho
que me hizo borroso en la distancia.
En tus ojos,
sólo y siempre en tus ojos,
me zambullo exento de temores,
de conciencia, de edades, de inviernos,
de errores, de burocracia, de dolor,
de divorcios, de lejanías insondables...
Porqué no existe nada
más allá de tu nombre,
porqué no existe nada
que tus ojos no embellezcan.
Nutrido del perfume
que emana tu piel
en efluvios hipnóticos.
Magias y leyendas
de especias ancestrales
que hacen de mis callejones
vergeles de esperanza.
Tus ojos, siempre tu alma,
mar de eterna juventud,
lluvia dormida tras amarte,
(aunque nunca ceso de hacerlo)
Flores de luz que me salpican de ilusión.
Es un placer pertenecerte
y protegerte con mi sangre.
Hay tantas formas de ser uno,
y ahora muero por tu cepillo de dientes
huérfano de tu boca en mi casa.
Porqué la distancia me desangra
en el alféizar de la demora.
Regresa, a darme tu mirada,
así dejaré de llenar de latidos intrascendentes
las tripas de un maldito reloj
y volveré a vivir.
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