chc
Christian
Afilamos las palabras
en la piedra sin forma
de la ausencia compartida,
y confinamos la presencia
al banco de pruebas
de esa daga con labios.
Ahuyentamos la rebeldía
que nos asedia, a pesar de todo,
a pesar de la noche que nos ilumina,
del te quiero que se escapa,
de las copas que se chocan,
de la necesidad gritona y mutua
que se burla de la incongruencia.
Pero un abrazo sigue siendo
en definitiva, un abrazo.
Y siguen siendo cuatro
los brazos que participan.
Aún así, con la conciencia cansada,
te regalo mi locura,
y un diccionario Locura Lógica,
aunque confieso,
a mí, no me ayudó de mucho.
Pero mucho de vos
es lo que a mí me ayuda.
En cada rapto de inconciencia,
de estupidez momentánea,
se borra un día alegre de mi memoria.
Y sé que cuando el daño
ya cumplió su objetivo,
entendemos lo inútil
de ser lo que nunca fuimos.
Nos miramos con la rabia
de sabernos tan unidos,
de querer borrar el tiempo,
que transcurre entre dos besos.
Y te abrazo,
y me abrazás,
con la certeza de nunca jamás,
con las palabras desafiladas
y el ruido de la piedra
girando,
girando,
girando
en la piedra sin forma
de la ausencia compartida,
y confinamos la presencia
al banco de pruebas
de esa daga con labios.
Ahuyentamos la rebeldía
que nos asedia, a pesar de todo,
a pesar de la noche que nos ilumina,
del te quiero que se escapa,
de las copas que se chocan,
de la necesidad gritona y mutua
que se burla de la incongruencia.
Pero un abrazo sigue siendo
en definitiva, un abrazo.
Y siguen siendo cuatro
los brazos que participan.
Aún así, con la conciencia cansada,
te regalo mi locura,
y un diccionario Locura Lógica,
aunque confieso,
a mí, no me ayudó de mucho.
Pero mucho de vos
es lo que a mí me ayuda.
En cada rapto de inconciencia,
de estupidez momentánea,
se borra un día alegre de mi memoria.
Y sé que cuando el daño
ya cumplió su objetivo,
entendemos lo inútil
de ser lo que nunca fuimos.
Nos miramos con la rabia
de sabernos tan unidos,
de querer borrar el tiempo,
que transcurre entre dos besos.
Y te abrazo,
y me abrazás,
con la certeza de nunca jamás,
con las palabras desafiladas
y el ruido de la piedra
girando,
girando,
girando
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