Sergio Qper
Poeta recién llegado
Amigo: ¿Por qué tan silente tu voz?
La charla murió en tu silencio
Y el silencio encubrió el pecado.
Ponte de pie y erecta el placer viendo mi gozo.
¿Acaso no es tu deleite verme sudando rubor?
Actuemos en una candente charla de fluidos;
Que mis ojos vean tu dorso fuerte
Y tu cabeza repose ardida en mi pecho .
¡Bienvenido!...
a tu servicio: este tu humilde anfitrión.
¡Oh maldita sociedad! Marca mis cartas,
mas el resultado ya lo sé
terminaré hecho a un lado
por quienes un día me pedirán asilo.
Cuando se enfrentan mi ingenio con
tu belleza físico-corporal,
todo finaliza en un torpe beso
e inicia en una inútil mirada más.
..y pasa del oxígeno al hidrógeno aleado,
mi lengua viaja descubriendo
cada espacio inerte en tu piel
y disfruta mi deseo dactilar lo terso de tu cuerpo.
Y todo termina cuando la espuma en ambos
se impregna en nuestras pieles,
evaporada por el calor de un extraño pero real pecado,
aún sin comprender por qué somos tan idénticos,
como lo son el cielo
y el fanal verdugo que reposa en su cenit.
Luego de su fin,
en el vago músculo de mi corazón,
el cual no desea latir más
pues tu voz ya no le motiva a seguir,
vive una sombría luz de muerte,
el sentimiento augurante
de un presente inactual y poco prometedor.
Un sitio donde la diosa Gaia es su peso en joyas,
joyas deshonradas por su postrer dueño e inquisidor.
En tanto, continúo acostándome conmigo,
con mi otro yo: quien es lo que debo ser
y bofetea lo que por desgracia soy.
En esa batalla nefasta las armas cesan
cuando el orgasmo canta
y mi voz llora cuando el cuerpo descansa
Qpr-06
La charla murió en tu silencio
Y el silencio encubrió el pecado.
Ponte de pie y erecta el placer viendo mi gozo.
¿Acaso no es tu deleite verme sudando rubor?
Actuemos en una candente charla de fluidos;
Que mis ojos vean tu dorso fuerte
Y tu cabeza repose ardida en mi pecho .
¡Bienvenido!...
a tu servicio: este tu humilde anfitrión.
¡Oh maldita sociedad! Marca mis cartas,
mas el resultado ya lo sé
terminaré hecho a un lado
por quienes un día me pedirán asilo.
Cuando se enfrentan mi ingenio con
tu belleza físico-corporal,
todo finaliza en un torpe beso
e inicia en una inútil mirada más.
..y pasa del oxígeno al hidrógeno aleado,
mi lengua viaja descubriendo
cada espacio inerte en tu piel
y disfruta mi deseo dactilar lo terso de tu cuerpo.
Y todo termina cuando la espuma en ambos
se impregna en nuestras pieles,
evaporada por el calor de un extraño pero real pecado,
aún sin comprender por qué somos tan idénticos,
como lo son el cielo
y el fanal verdugo que reposa en su cenit.
Luego de su fin,
en el vago músculo de mi corazón,
el cual no desea latir más
pues tu voz ya no le motiva a seguir,
vive una sombría luz de muerte,
el sentimiento augurante
de un presente inactual y poco prometedor.
Un sitio donde la diosa Gaia es su peso en joyas,
joyas deshonradas por su postrer dueño e inquisidor.
En tanto, continúo acostándome conmigo,
con mi otro yo: quien es lo que debo ser
y bofetea lo que por desgracia soy.
En esa batalla nefasta las armas cesan
cuando el orgasmo canta
y mi voz llora cuando el cuerpo descansa
Qpr-06