ricardinalgra
Poeta que considera el portal su segunda casa
EL TRIGAL DE TU CABEZA
Extravié mi mano en el trigal de tu cabeza
poco después que el tacto rozara
el enrojecido color de tu mejilla
y a ese instante delicado estoy asido.
Cuando duermo no duermo
y despierto estoy dormido,
mi vista es la memoria de la gloria
y mi tocar quedó comprometido.
Lo que cuento, si bien poco, ahora es mi todo
y me anima,
veterano timonel matriculado,
a navegar por la esperanza y el deseo.
La sola intención ya hace sonar los cascabeles
en clima de ansiedad y de festejo
avizorando el reencontrarme con mi mano
extraviada en el trigal de tu cabeza.
Extravié mi mano en el trigal de tu cabeza
poco después que el tacto rozara
el enrojecido color de tu mejilla
y a ese instante delicado estoy asido.
Cuando duermo no duermo
y despierto estoy dormido,
mi vista es la memoria de la gloria
y mi tocar quedó comprometido.
Lo que cuento, si bien poco, ahora es mi todo
y me anima,
veterano timonel matriculado,
a navegar por la esperanza y el deseo.
La sola intención ya hace sonar los cascabeles
en clima de ansiedad y de festejo
avizorando el reencontrarme con mi mano
extraviada en el trigal de tu cabeza.
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