zulcas
Poeta que considera el portal su segunda casa
Escuche un golpe.
Una y otra vez hasta
que se rompió el cristal
opaco de mi vida.
Dejé caer en mil pedazos
todo aquello que destrozó
mi alma.
En cada golpe un retazo
de heridas se deslizaban y
caía al mar.
Sólo se escucho un estruendo
de ternura sobre el rumor de
peces.
Empape mi cuerpo en ese
bálsamo de cristal, sembrando
de lágrimas el muelle del amor.
Triste esperando tu regreso.
¡Mi alma está sola!
Sin ti, mi corazón vacío.
Zulcas.
Una y otra vez hasta
que se rompió el cristal
opaco de mi vida.
Dejé caer en mil pedazos
todo aquello que destrozó
mi alma.
En cada golpe un retazo
de heridas se deslizaban y
caía al mar.
Sólo se escucho un estruendo
de ternura sobre el rumor de
peces.
Empape mi cuerpo en ese
bálsamo de cristal, sembrando
de lágrimas el muelle del amor.
Triste esperando tu regreso.
¡Mi alma está sola!
Sin ti, mi corazón vacío.
Zulcas.
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