AZIF-AL-DAHNA
Poeta adicto al portal
Plantado
Cinco y treinta en el café Valentino,
mi quinto mocaccino,
y hora y media que llevo ya de espera.
De reojo me observa la mesera,
sonriente y se apodera
de tu flor y le da un mejor destino.
Seis y cuarto, pasé a los capuccinos
y engullo marrasquinos,
mientras veo llegar las servilletas
con algunas propuestas indiscretas,
de damas muy coquetas
que me observan con ojos libertinos.
A las nueve apareces en la entrada;
te sorprendes de que esperase tanto
y saltas del espanto
cuando ves que te pillo con tu amante.
Y aunque jures por Dios o cualquier santo
que ese hombre que va de acompañante,
sea insignificante,
declaro nuestra boda cancelada.
Cinco y treinta en el café Valentino,
mi quinto mocaccino,
y hora y media que llevo ya de espera.
De reojo me observa la mesera,
sonriente y se apodera
de tu flor y le da un mejor destino.
Seis y cuarto, pasé a los capuccinos
y engullo marrasquinos,
mientras veo llegar las servilletas
con algunas propuestas indiscretas,
de damas muy coquetas
que me observan con ojos libertinos.
A las nueve apareces en la entrada;
te sorprendes de que esperase tanto
y saltas del espanto
cuando ves que te pillo con tu amante.
Y aunque jures por Dios o cualquier santo
que ese hombre que va de acompañante,
sea insignificante,
declaro nuestra boda cancelada.
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