Pablo Alejandro
Poeta adicto al portal
Déjame anclarme en silencio
en la costa de tu llameante mirada
y allí ver como se escarcha la noche,
y profesar como se esparce una calma.
Colocar mi pupilas en tus nacientes palabras,
déjame emplazar mi oído en los linderos de tu pecho,
y con ese aliento aledaño darle oxígeno a mi mundo,
y caer como una víctima ante el batallón de tus besos.
Deja que mis manos cabalguen la llanura de tu vientre
que mis labios recojan tu sustancia y tu olor a hembra,
y cultivar las rosas que nacen en tus poros
y regar con mis caricias lo que siembras…
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