Margarita Csanady
Poeta asiduo al portal
Tu voz.
Forma finita de espuma que flota.
Tu voz.
Surcando el mar del silencio:
"¿duermes?
Vamos a caminar por el amanecer,
hacia las plazas grises de otoño
que han de vernos enamorados
bajo los árboles acribillados de pájaros.
¿Duermes?"
Está dormida
la hora de la mañana que,
perezosa,
cubre tu cuerpo desnudo
con flores de invierno.
Pero, tu voz conmueve la esperanza.
Nadie nos espera al final de la calle.
Las luces están apagadas.
Miles de almas espian las aceras.
Tras las puertas rostros rotos.
Sólo el tiempo camina en la mañana.
Sólo tu voz
en mi corazón atravesado
liberado el animal aterrado que dormía dentro.
Forma finita de espuma que flota.
Tu voz.
Surcando el mar del silencio:
"¿duermes?
Vamos a caminar por el amanecer,
hacia las plazas grises de otoño
que han de vernos enamorados
bajo los árboles acribillados de pájaros.
¿Duermes?"
Está dormida
la hora de la mañana que,
perezosa,
cubre tu cuerpo desnudo
con flores de invierno.
Pero, tu voz conmueve la esperanza.
Nadie nos espera al final de la calle.
Las luces están apagadas.
Miles de almas espian las aceras.
Tras las puertas rostros rotos.
Sólo el tiempo camina en la mañana.
Sólo tu voz
en mi corazón atravesado
liberado el animal aterrado que dormía dentro.