Alan Gabriel
Poeta recién llegado
Nada cambia, todo sigue igual,
mis ilusiones, mis fantasías, mis miedos, son solo cenizas.
Los labios continúan acariciando tu pálida piel,
rezo por tu vida lejos del alba.
Libérame de tus ojos verdes, necesito ver con los míos,
tus cicatrices no significan nada si no estas junto a mí,
la mañana comienza al igual que esta vida que fui construyendo con mentiras.
Aún puedo percibir tus manos que buscan venganza dentro mío, Dios déjame sentir.
Nuestro diario desaparece, pero el amor perdura,
el fuego eterno de pasión no se apaga en las tormentas de invierno.
El adiós es solo un respiro del destino, gris de niebla y soledad.
Nada cambia fuera de mí solo tu mirar hacia mi interior.