Ladime Volcán
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cansada de vagar en pos de un rumbo
que me lleve ante el altar de tu mirada
no concuerdo en fingir que es tu mundo
el último rincón de mi morada
¿Y mi mundo?,
¿Y lo que valgo?
¿Es que acaso eso no representa nada?
Si lo abandono todo Iracundo
se tornará el Dios de mi alborada
Mis pensamientos se hundirían en lo más profundo,
y mi voz se perdería entre la nada;
desintegrada quedaría mi presencia
y sin poder expresar, sin mis piedras ni mis espadas,
mis pensares y aquella mi gran elocuencia
se evaporarían como agua entre las llamas.
Se desintegraría así mismo mi independencia
y me convertiría en un fardo hostil de transigencias desgastadas
Y ya yo no sería yo
Y estoy segura que tú no amarías lo que quedara
Pues de este yo amaste la febril inteligencia,
y la astucia de sentirme enamorada.
No me pidas que abandone mis principios;
no me pidas, que a mi lengua, ponga una mordaza,
pídeme que sea libre y seré tuya
Tenías derecho a pedirme que te escuchara mas no a que callara
Tómame así cual soy y te amaré eternamente.
Cámbiame y odiarás hasta mirar mi cara.
Deja que te muestre que el amor es algo frágil e indecente,
cuando sólo exige pero nunca entrega nada
que me lleve ante el altar de tu mirada
no concuerdo en fingir que es tu mundo
el último rincón de mi morada
¿Y mi mundo?,
¿Y lo que valgo?
¿Es que acaso eso no representa nada?
Si lo abandono todo Iracundo
se tornará el Dios de mi alborada
Mis pensamientos se hundirían en lo más profundo,
y mi voz se perdería entre la nada;
desintegrada quedaría mi presencia
y sin poder expresar, sin mis piedras ni mis espadas,
mis pensares y aquella mi gran elocuencia
se evaporarían como agua entre las llamas.
Se desintegraría así mismo mi independencia
y me convertiría en un fardo hostil de transigencias desgastadas
Y ya yo no sería yo
Y estoy segura que tú no amarías lo que quedara
Pues de este yo amaste la febril inteligencia,
y la astucia de sentirme enamorada.
No me pidas que abandone mis principios;
no me pidas, que a mi lengua, ponga una mordaza,
pídeme que sea libre y seré tuya
Tenías derecho a pedirme que te escuchara mas no a que callara
Tómame así cual soy y te amaré eternamente.
Cámbiame y odiarás hasta mirar mi cara.
Deja que te muestre que el amor es algo frágil e indecente,
cuando sólo exige pero nunca entrega nada
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