emiled
Poeta adicto al portal
Muerte y renacimiento (de estrellas y nebulosas)
I- Intro
Adiós carreteras almibaradas de rocío;
no apaciguaron el calor de mis desiertos
los oasis del poeta en las aguas del estío,
muero en la lujuria del olvido sobre caminos yertos.
Adiós soles, lunas y cometas del ancho cielo,
quásares y galaxias empapadas en tinta;
me hastié de tristes sueños en fugaz vuelo,
águila ¡te llamo! ¡Vuela sobre el poniente gris!
Águila
Olvida el ojo que antaño tuvimos,
para ver en el mar de los heliotropos
la espuma guarnecida bajo las torres del alba.
¡Olvida! Te prometo hoy cabalgar el Olimpo
por última vez, el Ida y el Himalaya,
tu lecho, oh mi amada, tu lecho de ámbar.
II- Intermedio
Adiós océano, fueron gratas tus boyas,
perdido en el misterio de zargazos
en un navío ido a alta mar, sin joyas,
náufrago de suelos vírgenes, impávidos.
Adiós nebulosas, rebaño de estrellas.
Bañaron la Tierra de espléndidas lluvias
y tormentas de oro como coro de ángeles,
bramido de hojas secas de otoño, sólo huellas.
Mi Venus
Muchacha de ojos verdes como la hierba,
de labios como las rosas carmesí,
te amo, aunque sólo fuera sombra,
luciérnaga montada en el seno de un alelí.
Muchacha de mirada silenciosa,
corre desnuda sobre playas de arrebol,
danza, danza con el colibrí en los piélagos,
así te pareces a Venus en su etérea carroza.
III- Puente
Muerte
Adiós si, fue grato el vapor de matinal brisa
que echaba en mi tumba los sucios despojos,
aquellas flores quietas sobre ataúdes de tiza
que lagrimeaban al llorar de mis pobres ojos.
Caminé desde el Ararat hasta el Sinaí
entre papiros y pirámides de mármol,
y hoy muero en el calor autumnal del árbol
de verdes frondas donde ayer caí.
Pero toda muerte es vuelta de astros,
caída de imperios y naciones derrumbadas,
éxtasis del poeta en el alabastro,
sueño de eclipses en fúnebres alboradas.
IV- Coro
Renacimiento
Renace mi Pegaso, vuela sobre páramos azules,
hasta que cierren éstos mis párpados
el aroma de azahares y dulces nardos.
Vuela, por los campos de abedules,
renace en céfiros como la aurora
del ayer por los arroyos, hoy tan azules.
¿Es que no ve el simún del abismo quien llora
en el fuego invisible a la lluvia,
si un arco iris al cielo colores le implora?
Aún bañaremos de decoros al alba rubia.
yo sol, ella luna, oquedales durmientes,
pintando muertes sobre corpúsculos y ponientes.
Ayer morí, pero aún añoro el laurel de los días.
E.N.R.D
I- Intro
Adiós carreteras almibaradas de rocío;
no apaciguaron el calor de mis desiertos
los oasis del poeta en las aguas del estío,
muero en la lujuria del olvido sobre caminos yertos.
Adiós soles, lunas y cometas del ancho cielo,
quásares y galaxias empapadas en tinta;
me hastié de tristes sueños en fugaz vuelo,
águila ¡te llamo! ¡Vuela sobre el poniente gris!
Águila
Olvida el ojo que antaño tuvimos,
para ver en el mar de los heliotropos
la espuma guarnecida bajo las torres del alba.
¡Olvida! Te prometo hoy cabalgar el Olimpo
por última vez, el Ida y el Himalaya,
tu lecho, oh mi amada, tu lecho de ámbar.
II- Intermedio
Adiós océano, fueron gratas tus boyas,
perdido en el misterio de zargazos
en un navío ido a alta mar, sin joyas,
náufrago de suelos vírgenes, impávidos.
Adiós nebulosas, rebaño de estrellas.
Bañaron la Tierra de espléndidas lluvias
y tormentas de oro como coro de ángeles,
bramido de hojas secas de otoño, sólo huellas.
Mi Venus
Muchacha de ojos verdes como la hierba,
de labios como las rosas carmesí,
te amo, aunque sólo fuera sombra,
luciérnaga montada en el seno de un alelí.
Muchacha de mirada silenciosa,
corre desnuda sobre playas de arrebol,
danza, danza con el colibrí en los piélagos,
así te pareces a Venus en su etérea carroza.
III- Puente
Muerte
Adiós si, fue grato el vapor de matinal brisa
que echaba en mi tumba los sucios despojos,
aquellas flores quietas sobre ataúdes de tiza
que lagrimeaban al llorar de mis pobres ojos.
Caminé desde el Ararat hasta el Sinaí
entre papiros y pirámides de mármol,
y hoy muero en el calor autumnal del árbol
de verdes frondas donde ayer caí.
Pero toda muerte es vuelta de astros,
caída de imperios y naciones derrumbadas,
éxtasis del poeta en el alabastro,
sueño de eclipses en fúnebres alboradas.
IV- Coro
Renacimiento
Renace mi Pegaso, vuela sobre páramos azules,
hasta que cierren éstos mis párpados
el aroma de azahares y dulces nardos.
Vuela, por los campos de abedules,
renace en céfiros como la aurora
del ayer por los arroyos, hoy tan azules.
¿Es que no ve el simún del abismo quien llora
en el fuego invisible a la lluvia,
si un arco iris al cielo colores le implora?
Aún bañaremos de decoros al alba rubia.
yo sol, ella luna, oquedales durmientes,
pintando muertes sobre corpúsculos y ponientes.
Ayer morí, pero aún añoro el laurel de los días.
E.N.R.D
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