Francisco Iván Pazualdo
Poeta veterano en el portal
Era tuyo
Tuviste por seda perenne el debut de aquel
que necesitaba de ti, que ya no necesita
ni un maquillaje furtivo para decir que no,
que no quiere nada, que no quiere más,
antes fuimos hasta trenes que se iban
con facilidad al monologo de comenzar,
de recomenzar, que nos costaría que la adolescencia
de las noches y la senectud del tiempo
Nos hiciera segundos vanos, desubicadas
tormentas tétricas, nos hicimos daño,
ya no preguntes luego, si te di todo de mí
o si quiero bañarme de abedules con la canasta
del ciego, vacíame los recuerdos en la mortaja
de un abandonado Lleno del sudor de una jarana,
ya que tire tus vicios, deja para siempre de lo que tuviste
y nunca aprovechaste Eras mía, era tuyo, era tuyo.
Tuviste por seda perenne el debut de aquel
que necesitaba de ti, que ya no necesita
ni un maquillaje furtivo para decir que no,
que no quiere nada, que no quiere más,
antes fuimos hasta trenes que se iban
con facilidad al monologo de comenzar,
de recomenzar, que nos costaría que la adolescencia
de las noches y la senectud del tiempo
Nos hiciera segundos vanos, desubicadas
tormentas tétricas, nos hicimos daño,
ya no preguntes luego, si te di todo de mí
o si quiero bañarme de abedules con la canasta
del ciego, vacíame los recuerdos en la mortaja
de un abandonado Lleno del sudor de una jarana,
ya que tire tus vicios, deja para siempre de lo que tuviste
y nunca aprovechaste Eras mía, era tuyo, era tuyo.
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