Venezolanita
Poeta recién llegado
Como un niño maneja un titere
es ella manejada por las fuerzas celestes
justamente sobre mis narices,
se posaba su resplandor color plata
con sabor a frío tristeza,
con pereza se movía
a travez de masas espesas, nubes azules
y mis pupilas fijas, inertes
sosteniendo la inquietud de volver a verte
siendo testigo de una negra lágrima
desprendida por tu ausencia
ella viendome tan triste replicó sin pensar,
"el llora tus amargas lágrimas de soledad
pero están juntos como la espuma al mar"
dibujandome así, una sonrisa,
y me despedí, dejándola exiliada
en el cielo estrellado
consolando mi corazón,
porque dos miradas veían el mismo astro
capturando sus palabras inaudibles, dentro de mi
y ella aún ahí, corriendo su luz
a travéz de mi persiana
es ella manejada por las fuerzas celestes
justamente sobre mis narices,
se posaba su resplandor color plata
con sabor a frío tristeza,
con pereza se movía
a travez de masas espesas, nubes azules
y mis pupilas fijas, inertes
sosteniendo la inquietud de volver a verte
siendo testigo de una negra lágrima
desprendida por tu ausencia
ella viendome tan triste replicó sin pensar,
"el llora tus amargas lágrimas de soledad
pero están juntos como la espuma al mar"
dibujandome así, una sonrisa,
y me despedí, dejándola exiliada
en el cielo estrellado
consolando mi corazón,
porque dos miradas veían el mismo astro
capturando sus palabras inaudibles, dentro de mi
y ella aún ahí, corriendo su luz
a travéz de mi persiana