Eduardo Morguenstern
Poeta que considera el portal su segunda casa
PRIMER POEMA DEL AÑO: SORPRESA DE FIN DE AÑO
Cuanto más te veía, más me gustabas
cuanto más me contabas tus penas de amor,
de aquél que por un mes fuera tu marido
y se sintió oprimido y después partió.
y viendo tus lágrimas y tu decepción
y tu sed de amores, y tus justos rencores,
y sin poder controlarlo, empecé a amarte yo.
Y seguí amándote cada vez que venías
a contarme tus cosas tristes, dolorosas
mientras yo en secreto, en silencio te amaba
cada vez más hondo y con creciente amor.
Pero yo no podía romper mis silencios,
palabras prohibidas en los serios límites
de aquella nuestra especial relación.
(Y llegué a soñarte en un sueño muy dulce
en que éramos novios próximos al enlace
y elegíamos una casa con frondosos árboles
para nuestro idílico nidito de amor...)
Mas llegó el momento de la despedida
y luego partiste y el tiempo pasó...
Y te ví dos veces en alguna ocasión
de aquellas casuales que trae la vida
y ví tu alegría radiante al verme
y ví tu sonrisa y tus ojos verdes
aunque un poco tristes, mas siempre vivaces
y me diste besos y me diste abrazos
y otra vez partiste...¡Hasta luego! ¡Adiós!
Al andar los meses oí de un amigo
que te conoció y que salió contigo
una noche de esas mas nada pasó,
te notaba triste, silente, lejana,
que sintió un rechazo partiendo de vos.
Y pasaron más meses sin una noticia,
sin volver a verte, sin saber de vos.
Pero ¡qué sorpresa, casi a medianoche,
en la cena de fin de año cerca de las doce
sonó el fono móvil con mensaje de texto
y para mi sorpresa tu saludo llegó!
Un Te recuerdo siempre, ¡Feliz Año Nuevo,
te mando un cariño, te mando unos besos,
y a la medianoche brindaré por vos!
Triste muchachita, que alegría inmensa
me trajo el saludo, que como una culebra
me horadaba el pecho una nueva ilusión,
que no me olvidaste, que te era importante
mandarme saludos en esta ocasión,
Yo esa misma tarde pensaba si fuera oportuno
enviarte saludos, mas me dije Nó,
que no era apropiado en los firmes límites
de aquella nuestra anterior relación.
Pero vos lo hiciste, simple y llanamente,
tal vez por sencilla, tal vez por valiente,
y me diste culebras en el corazón.
Y ahora que el tiempo cambió los contextos
de los firmes límites de la relación
que alguna vez tuvimos me siento más libre
de iniciar los pasos de un nuevo camino
que lleve a un destino distinto a los dos
Ignoro el final que le espera al deseo,
pero ahora no tengo los lazos de antaño,
no sé si estás sola, mas te iré a buscar,
sea así la promesa que traiga el nuevo año,
¡que sueñes conmigo que es tiempo de amar!
EDUARDO MORGUENSTERN
Cuanto más te veía, más me gustabas
cuanto más me contabas tus penas de amor,
de aquél que por un mes fuera tu marido
y se sintió oprimido y después partió.
y viendo tus lágrimas y tu decepción
y tu sed de amores, y tus justos rencores,
y sin poder controlarlo, empecé a amarte yo.
Y seguí amándote cada vez que venías
a contarme tus cosas tristes, dolorosas
mientras yo en secreto, en silencio te amaba
cada vez más hondo y con creciente amor.
Pero yo no podía romper mis silencios,
palabras prohibidas en los serios límites
de aquella nuestra especial relación.
(Y llegué a soñarte en un sueño muy dulce
en que éramos novios próximos al enlace
y elegíamos una casa con frondosos árboles
para nuestro idílico nidito de amor...)
Mas llegó el momento de la despedida
y luego partiste y el tiempo pasó...
Y te ví dos veces en alguna ocasión
de aquellas casuales que trae la vida
y ví tu alegría radiante al verme
y ví tu sonrisa y tus ojos verdes
aunque un poco tristes, mas siempre vivaces
y me diste besos y me diste abrazos
y otra vez partiste...¡Hasta luego! ¡Adiós!
Al andar los meses oí de un amigo
que te conoció y que salió contigo
una noche de esas mas nada pasó,
te notaba triste, silente, lejana,
que sintió un rechazo partiendo de vos.
Y pasaron más meses sin una noticia,
sin volver a verte, sin saber de vos.
Pero ¡qué sorpresa, casi a medianoche,
en la cena de fin de año cerca de las doce
sonó el fono móvil con mensaje de texto
y para mi sorpresa tu saludo llegó!
Un Te recuerdo siempre, ¡Feliz Año Nuevo,
te mando un cariño, te mando unos besos,
y a la medianoche brindaré por vos!
Triste muchachita, que alegría inmensa
me trajo el saludo, que como una culebra
me horadaba el pecho una nueva ilusión,
que no me olvidaste, que te era importante
mandarme saludos en esta ocasión,
Yo esa misma tarde pensaba si fuera oportuno
enviarte saludos, mas me dije Nó,
que no era apropiado en los firmes límites
de aquella nuestra anterior relación.
Pero vos lo hiciste, simple y llanamente,
tal vez por sencilla, tal vez por valiente,
y me diste culebras en el corazón.
Y ahora que el tiempo cambió los contextos
de los firmes límites de la relación
que alguna vez tuvimos me siento más libre
de iniciar los pasos de un nuevo camino
que lleve a un destino distinto a los dos
Ignoro el final que le espera al deseo,
pero ahora no tengo los lazos de antaño,
no sé si estás sola, mas te iré a buscar,
sea así la promesa que traiga el nuevo año,
¡que sueñes conmigo que es tiempo de amar!
EDUARDO MORGUENSTERN
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