Eduardo Morguenstern
Poeta que considera el portal su segunda casa
LA PASIÓN DESATADA 1.
Recia e indomable
golpea la pasión desatada
contra el grueso espigón.
Cree que sus embates salvajes
podrán derrumbarlo:
No ha de ser tan fuerte, el agua
y el viento al cabo todo lo pueden.
Detrás de la imponente mole,
protegida del viento y la marea
brilla la tenue luz de La Idea.
Nadie sabe cómo ni cuando
apareció, ahí estaba antes
de que Espacio y Tiempo sean,
con esa luz casi invisible
pero eterna,
que seguirá luciendo
cuando al final ni el mar ni el viento
ni el espigón de rocas
ni nada sean.
Sólo la Luz perenne de la Idea,
oculta y de aspecto débil,
como las violetas...
Cuando el Tiempo y el Espacio
su indefinida expansión detengan
en el próximo pralaya
sólo quedará La Idea...
en que todo se resume en Lo Uno
que es fuente del Todo...
Lo demás es Maya y Aleteía
Eduardo Morguenstern
Recia e indomable
golpea la pasión desatada
contra el grueso espigón.
Cree que sus embates salvajes
podrán derrumbarlo:
No ha de ser tan fuerte, el agua
y el viento al cabo todo lo pueden.
Detrás de la imponente mole,
protegida del viento y la marea
brilla la tenue luz de La Idea.
Nadie sabe cómo ni cuando
apareció, ahí estaba antes
de que Espacio y Tiempo sean,
con esa luz casi invisible
pero eterna,
que seguirá luciendo
cuando al final ni el mar ni el viento
ni el espigón de rocas
ni nada sean.
Sólo la Luz perenne de la Idea,
oculta y de aspecto débil,
como las violetas...
Cuando el Tiempo y el Espacio
su indefinida expansión detengan
en el próximo pralaya
sólo quedará La Idea...
en que todo se resume en Lo Uno
que es fuente del Todo...
Lo demás es Maya y Aleteía
Eduardo Morguenstern
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