pometeo
Poeta fiel al portal
Una vez tuve un caballo salvaje
encerrado en el pecho, podías oír
su galopar desenfrenado acercándose
como un tronante y desbocado ejercito de tambores furiosos.
Loco como una cometa sin dueño,
como una rumbita sin rumbo.
Ahora el caballo está cansado,
las cartas andan marcadas
y su galopar es sólo ya un triste trote.
Como un solemne y torpe réquiem de silencios decapitados.
Demente cometa atrapada en esta tela de araña.
encerrado en el pecho, podías oír
su galopar desenfrenado acercándose
como un tronante y desbocado ejercito de tambores furiosos.
Loco como una cometa sin dueño,
como una rumbita sin rumbo.
Ahora el caballo está cansado,
las cartas andan marcadas
y su galopar es sólo ya un triste trote.
Como un solemne y torpe réquiem de silencios decapitados.
Demente cometa atrapada en esta tela de araña.
Última edición: