M.Mar
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ya estás aquí de nuevo,
puntual,
como cada noche,
tan elegante con tu uniforme azul.
Miras a tu alrededor
confirmando que ya no queda nadie,
solo tu y el silencio.
Y entonces
te sientas frente a mí
fijando la mirada en mi sonrisa.
Jugueteando con la linterna
me cuentas como pasaste el día,
y avergonzado
susurras que soñaste conmigo.
Que sentiste mi mano acercándose a tu cara,
que enredaste tus dedos en mi pelo,
que nuestros labios se acariciaban
y que yo,
ya no estaba triste.
Y mientras cabizbajo narras tu sueño,
jugueteando con la linterna,
una lágrima cae sobre el frío mármol,
puntual,
como cada noche,
en el museo de Louvre.
puntual,
como cada noche,
tan elegante con tu uniforme azul.
Miras a tu alrededor
confirmando que ya no queda nadie,
solo tu y el silencio.
Y entonces
te sientas frente a mí
fijando la mirada en mi sonrisa.
Jugueteando con la linterna
me cuentas como pasaste el día,
y avergonzado
susurras que soñaste conmigo.
Que sentiste mi mano acercándose a tu cara,
que enredaste tus dedos en mi pelo,
que nuestros labios se acariciaban
y que yo,
ya no estaba triste.
Y mientras cabizbajo narras tu sueño,
jugueteando con la linterna,
una lágrima cae sobre el frío mármol,
puntual,
como cada noche,
en el museo de Louvre.
::::