Francisco Iván Pazualdo
Poeta veterano en el portal
El viento me encontró llorando
Primero que nada, tenía condición de convicto,
como guitarrista que toca canciones
malintencionadas en un cabaret.
Se me había inflamado toda una tristeza,
eyaculaba como de rutina orugas moradas
de mis uñas impotentes, se me había prensado
la mirada, había charcos de ojos tirados
y riéndose, cuando en mi no podía caber
ni una risa que no hiciera un intento por explotar
Cuando cerraba por completo mis pestañas,
se me juntaban mil gotitas.
Cada centímetro de mi alma se volvía loco,
de mis fosas nasales salían canarios con menopausia
El viento me encontró llorando, pateando una lata
de aluminio, y me subí los calcetines hasta la memoria
para vendarme noventa recuerdos, estaba listo
para odiarte, estaba listo Sin embargo,
me canse de ensuciarme, trate de arañarme
un bostezo para sacar tu cuerpo extraviado
de mis pulmones.
Primero que nada Nada
Primero que nada, tenía condición de convicto,
como guitarrista que toca canciones
malintencionadas en un cabaret.
Se me había inflamado toda una tristeza,
eyaculaba como de rutina orugas moradas
de mis uñas impotentes, se me había prensado
la mirada, había charcos de ojos tirados
y riéndose, cuando en mi no podía caber
ni una risa que no hiciera un intento por explotar
Cuando cerraba por completo mis pestañas,
se me juntaban mil gotitas.
Cada centímetro de mi alma se volvía loco,
de mis fosas nasales salían canarios con menopausia
El viento me encontró llorando, pateando una lata
de aluminio, y me subí los calcetines hasta la memoria
para vendarme noventa recuerdos, estaba listo
para odiarte, estaba listo Sin embargo,
me canse de ensuciarme, trate de arañarme
un bostezo para sacar tu cuerpo extraviado
de mis pulmones.
Primero que nada Nada
::::