Ladime Volcán
Poeta que considera el portal su segunda casa
I
Por ahí andan lo recuerdos huyendo del olvido
o quizá sea éste, el que huye febril, despavorido
A mí alrededor se escuchan gritos y lamentos sin sentido
y se va desvaneciendo lentamente, frente a mi, lo que he vivido.
¿Por qué hube de aferrarme así? como pájaro sin nido
si fui la más dulce y gentil alquimista de gemidos;
incapaz de volar o de correr yo me he asido
mas la sombra de este amor me ha deslucido.
Ya no hay más amor de primavera, que aturda los sentidos,
sólo palabras huecas que resuenan cual rugidos.
Ya no hay más calor en abrazos expresivos,
sólo frías muecas de rencores mal nacidos.
Y es que el amor, por impotente, no ha crecido
¡Se me muere!, se me muere entre las noches en vela, y me resigno
II
Si todo se transforma y se recicla
¿A dónde va el amor cuando termina?
¿Dónde las palabras tiernas
y las más dulces caricias?
¿Dónde la luz en la mirada ciega
y la canción de amor que repetías?
¿Han de ir acaso, al cementerio de las rimas,
donde el dolor es el ocaso y las penas sus esquirlas?
o acaso, donde mueren las mariposas y las margaritas deshojadas son sólo mías
III
Cantaré una canción de desamor
en la soledad de mis días
y borraré de aquel rincón
la memoria compactada de resina
Mascaré dentro de mi boca
la lengua de tus viles mentiras;
desatornillaré este amor, que ¡loca!
atornille a mi propia vida
Clamaré, lloraré, revolcaré en el fango mi desdicha
y percudida de dolor, el escarnio de tu olvido,
desaparecerá de mi vista
Magullaré la almohada de recuerdos desteñida
De tantas lágrimas que derramé,
mientras contaba los sueños
día a noche, noche a día
No escribiré más versos de amor,
ni refrescaré mis heridas,
dejaré que el sol y el viento,
hagan y deshagan, corrompida
Y cuando ya no quede nada de aquella vieja niña,
yo les daré la espalda y partiré con mi mochila
Ese es el precio que vale este amor que tuvo dueño,
pero lo dejó marchar cual fantasía
Por ahí andan lo recuerdos huyendo del olvido
o quizá sea éste, el que huye febril, despavorido
A mí alrededor se escuchan gritos y lamentos sin sentido
y se va desvaneciendo lentamente, frente a mi, lo que he vivido.
¿Por qué hube de aferrarme así? como pájaro sin nido
si fui la más dulce y gentil alquimista de gemidos;
incapaz de volar o de correr yo me he asido
mas la sombra de este amor me ha deslucido.
Ya no hay más amor de primavera, que aturda los sentidos,
sólo palabras huecas que resuenan cual rugidos.
Ya no hay más calor en abrazos expresivos,
sólo frías muecas de rencores mal nacidos.
Y es que el amor, por impotente, no ha crecido
¡Se me muere!, se me muere entre las noches en vela, y me resigno
II
Si todo se transforma y se recicla
¿A dónde va el amor cuando termina?
¿Dónde las palabras tiernas
y las más dulces caricias?
¿Dónde la luz en la mirada ciega
y la canción de amor que repetías?
¿Han de ir acaso, al cementerio de las rimas,
donde el dolor es el ocaso y las penas sus esquirlas?
o acaso, donde mueren las mariposas y las margaritas deshojadas son sólo mías
III
Cantaré una canción de desamor
en la soledad de mis días
y borraré de aquel rincón
la memoria compactada de resina
Mascaré dentro de mi boca
la lengua de tus viles mentiras;
desatornillaré este amor, que ¡loca!
atornille a mi propia vida
Clamaré, lloraré, revolcaré en el fango mi desdicha
y percudida de dolor, el escarnio de tu olvido,
desaparecerá de mi vista
Magullaré la almohada de recuerdos desteñida
De tantas lágrimas que derramé,
mientras contaba los sueños
día a noche, noche a día
No escribiré más versos de amor,
ni refrescaré mis heridas,
dejaré que el sol y el viento,
hagan y deshagan, corrompida
Y cuando ya no quede nada de aquella vieja niña,
yo les daré la espalda y partiré con mi mochila
Ese es el precio que vale este amor que tuvo dueño,
pero lo dejó marchar cual fantasía
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