Fedora Luckert
Poeta fiel al portal
Estar lejos, estar ausente,
sentir un vacío inexplicable,
desprenderse del cuerpo y de la mente,
buscar horizontes detrás de un espejo
y sentir como en tu rostro golpea el aire.
Unirse cada vez más a la materia inorgánica,
ceñirse irrevocable a la desgracia humana,
cual cruel pedazo de consuelo mitigante
de la carne avergonzada,
y del alma traicionada,
que espera escondida la victoria avasallante.
Puertas y paredes de cristal,
a través de las cuales no se ve nada,
en cambio tu reflejo se burla de ti
y con espasmos y gritos sacude tu cuerpo,
devolviéndote a la conciencia,
integrándote a tu mente,
infiriéndote mil heridas con puñales de plata
en el corazón...
y eso te mata,
y ya no tienes reflejos
ni alma,
ni mente...
... ya el aire no golpea tu rostro.
sentir un vacío inexplicable,
desprenderse del cuerpo y de la mente,
buscar horizontes detrás de un espejo
y sentir como en tu rostro golpea el aire.
Unirse cada vez más a la materia inorgánica,
ceñirse irrevocable a la desgracia humana,
cual cruel pedazo de consuelo mitigante
de la carne avergonzada,
y del alma traicionada,
que espera escondida la victoria avasallante.
Puertas y paredes de cristal,
a través de las cuales no se ve nada,
en cambio tu reflejo se burla de ti
y con espasmos y gritos sacude tu cuerpo,
devolviéndote a la conciencia,
integrándote a tu mente,
infiriéndote mil heridas con puñales de plata
en el corazón...
y eso te mata,
y ya no tienes reflejos
ni alma,
ni mente...
... ya el aire no golpea tu rostro.
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