Raúl Rouco
Poeta que considera el portal su segunda casa
He leído en tus ojos
cuando me mirabas,
en tus ojos hermosos
de tan dulces miradas,
he leído silencioso,
como cuando en ti yo soñaba,
un mensaje que, no por corto,
dejó las cosas muy claras.
Entonces me vinieron recuerdos,
sensaciones ya pasadas,
amontonadas de sueños
que en mi alma yo guardaba,
sentía como los llevaba el viento,
que algo se terminaba,
sentía despojarse mi cuerpo
para quedarme sin nada.
Entonces me di cuenta
que tú ya no me amabas,
y se llenaron de tristeza
mi corazón y mi alma,
perdí la entereza
que tanto necesitaba,
pues nunca imaginé una prueba
que tan dura resultara.
Entonces un gran vacío
por dentro me quedaba,
eran tu amor y el mío
que se iban de retirada,
era como el hielo frío
que mi vida congelaba,
un corazón destruido
el final de una esperanza
¡Hay que ver cuánto dicen
unas sinceras miradas!
cuando me mirabas,
en tus ojos hermosos
de tan dulces miradas,
he leído silencioso,
como cuando en ti yo soñaba,
un mensaje que, no por corto,
dejó las cosas muy claras.
Entonces me vinieron recuerdos,
sensaciones ya pasadas,
amontonadas de sueños
que en mi alma yo guardaba,
sentía como los llevaba el viento,
que algo se terminaba,
sentía despojarse mi cuerpo
para quedarme sin nada.
Entonces me di cuenta
que tú ya no me amabas,
y se llenaron de tristeza
mi corazón y mi alma,
perdí la entereza
que tanto necesitaba,
pues nunca imaginé una prueba
que tan dura resultara.
Entonces un gran vacío
por dentro me quedaba,
eran tu amor y el mío
que se iban de retirada,
era como el hielo frío
que mi vida congelaba,
un corazón destruido
el final de una esperanza
¡Hay que ver cuánto dicen
unas sinceras miradas!
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