el duque del silencio
Poeta fiel al portal
1
Poesía escrita en silencio del alma
mezclada en la noche de la estación.
Ritmo perdido en los versos de espuma
y olor a café. Melancolía que estalla
en funesto llanto. ¡Oh poesía! ¡Oh calma!
2
Y quizás algún día, quizá tras los años
crecerán rosas súbitas en estre papel
y los ojos mendigos quedarán atrapados
por la bella estrofa que sabe a miel.
¡Oh poesía! ¡Oh silencio! ¡Oh calma!
3
Pues acepta, amigo, el libre vuelo de tus versos,
ya que tu patria es mi exilio, la poesía.
A nadie tendrás cerca de tu lecho pero aun así,
sé que arderán lágrimas en tu inerte corazón
y el silencio y la calma reposrán al fin en tu pecho.
4
Y la invencible ternura de dos tristes pupuilas
a tu tumba dirán: "¿Qué va a ser de ti poeta
sí la tristeza te abandona?" Si, en presente.
Pues tú serás la poesía, el silencio, la calma.
Porque tú y solamente tú, serás el paraíso.
5
Arrastrada angustia podrida y aceptada
tras los años sufrendo día a día el silencio
del milagroso y sabio caos de tu mente
por fin manifiesta su ya envejecida sombra
en forma de una niebla calmada y muerta.
6
Olvidada quedó la indifirencia a los llantos,
y tú sigues sentado con tu ausencia callado.
Lejos, muy lejos se han marchado otros tantos
que el recuerdo atesora en este arrugado papel.
Alejandra, Rafael, Guille...
7
Pero te da igual, estas callado y triste
quizás ausente por los amores hacia las musas
de un sueño increíble que nunca supiste
interpretar, o a lo mejor porque hoy eres tú
quien se va para siempre. Nadie lo sabe aun.
He titulado este poema así, porque lo escribí sentado en una cafetería de una estación de trenes, justo antes de dejar un mundo entero atrás...
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