Raúl Donoso P.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Si el amor hace un escándalo
quiero ser parte de ese griterío
y en cuello vocearía la ¡¡locura de amar!!,
aparcando ruidoso con risas carcajean-tes
dentro de ensordecidos oídos sordos,
que aún no destapan sus cerillas,
del moho y cieno
ocultando al habitante maltrecho,
que refunfuñaba sus sangrantes escaras,
que en su corazón maltrecho aún archivaba.
Si al amor le viene en gana,
salir de su postrado despacho,
donde se había sentado ufano sólo a observar la graznada,
ayudaría placentero a desgarrar cada telaraña,
alojada dentro de la maraña de su andrajosa hojarasca,
que ya no le dejaba avistar,
el murmullo latir que silente resonaba,
entre las rocas y junto al mar.
Si el amor quiere sacudirse,
cada palabra que ha lacerado la rutina,
desempolvaría con mi pluma,
los escritos que por cobardía guardaba,
rociando con mi lengua descarnada la parábola,
hasta exponerla intensa al sol,
para quemar cada garganta,
que avergonzada no había querido nombrarla.
Si el amor hoy se ha dejado anclar en mi cara,
no temas en mirar mi plegaría,
que deseo sigas en mi cama,
hasta cuando tus lunares se agoten de mi mirada,
que he acariciado a mansalva,
con el consentimiento de tu alma.
Si al amor te seduce seguirle,
sólo debes ser parte de esta pandilla,
que ya ha iniciado su marcha,
aunque parezcan utopías el llenado de tus páginas .
quiero ser parte de ese griterío
y en cuello vocearía la ¡¡locura de amar!!,
aparcando ruidoso con risas carcajean-tes
dentro de ensordecidos oídos sordos,
que aún no destapan sus cerillas,
del moho y cieno
ocultando al habitante maltrecho,
que refunfuñaba sus sangrantes escaras,
que en su corazón maltrecho aún archivaba.
Si al amor le viene en gana,
salir de su postrado despacho,
donde se había sentado ufano sólo a observar la graznada,
ayudaría placentero a desgarrar cada telaraña,
alojada dentro de la maraña de su andrajosa hojarasca,
que ya no le dejaba avistar,
el murmullo latir que silente resonaba,
entre las rocas y junto al mar.
Si el amor quiere sacudirse,
cada palabra que ha lacerado la rutina,
desempolvaría con mi pluma,
los escritos que por cobardía guardaba,
rociando con mi lengua descarnada la parábola,
hasta exponerla intensa al sol,
para quemar cada garganta,
que avergonzada no había querido nombrarla.
Si el amor hoy se ha dejado anclar en mi cara,
no temas en mirar mi plegaría,
que deseo sigas en mi cama,
hasta cuando tus lunares se agoten de mi mirada,
que he acariciado a mansalva,
con el consentimiento de tu alma.
Si al amor te seduce seguirle,
sólo debes ser parte de esta pandilla,
que ya ha iniciado su marcha,
aunque parezcan utopías el llenado de tus páginas .