viento-azul
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cuando se detengan las palabras
de llenar el aire que nos cierne,
podrás oír a mi ojos
decir lo que deseo
en una llama sutil,
casi un parpadeo estelar,
que se abalanza sobre tus sentidos
y los tañe con el virtuosismo
que dan veinte años de amarte.
Cuando la voz deje de traducir
las vulgares armas de la razón,
y nuestros labios se abracen
hablando de nada,
sabrás que es agua la ternura,
sangre transparente del viento,
titánica y suave
en su dulce devenir,
y que nos transcurre
como un beso continuo y sigiloso.
Cuando no sepa que decirte
y se haga hipnótico silencio
ese abrir y cerrar respiraciones,
lee con tus ojos de ver de cerca
mi mirada de llevarte lejos,
y viértete en abrigo
sobre mi invierno lento.
Tú, eres ya el espíritu
de lo que siento y digo,
de lo que espero y amo.
de llenar el aire que nos cierne,
podrás oír a mi ojos
decir lo que deseo
en una llama sutil,
casi un parpadeo estelar,
que se abalanza sobre tus sentidos
y los tañe con el virtuosismo
que dan veinte años de amarte.
Cuando la voz deje de traducir
las vulgares armas de la razón,
y nuestros labios se abracen
hablando de nada,
sabrás que es agua la ternura,
sangre transparente del viento,
titánica y suave
en su dulce devenir,
y que nos transcurre
como un beso continuo y sigiloso.
Cuando no sepa que decirte
y se haga hipnótico silencio
ese abrir y cerrar respiraciones,
lee con tus ojos de ver de cerca
mi mirada de llevarte lejos,
y viértete en abrigo
sobre mi invierno lento.
Tú, eres ya el espíritu
de lo que siento y digo,
de lo que espero y amo.
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