infeliz?
Feliz
Ríos de cobalto afloran en mi pecho
y confluyen en el sumidero inoxidable de tu afecto.
El filtro secreto de tu caja
va dividiendo mis vientos azules
y los guarda, como restos de hojas quebradizas,
como pétalos secos tamizados,
por si llega un momento de Pandora.
Porque hay una endodermis que, latente,
va recogiendo el agua de tu esencia,
para inflamarse, al fin, sobre mis peces,
como una voz mojada, de pelícano.
Todas mis partes secas y empapadas,
se disponen alternas y enfrentadas,
para dar a mi fe, sobre su tallo,
la grácil apariencia del cuarcito,
la cruz de un tulipán carbonizado.
Yo multiplico pisos corolarios
para teñir de rosas tus cabellos,
como un atardecer anaranjado
que remarque el contorno de tus cielos.
Tú prendes cada flor con un lucero,
que guardas en lo oscuro de tu pelo.
Vas engastando sueños y palabras
en la extraña falange en que te tengo.
Y todo ese cuadro decora nuestras almas,
y tu habitación tiene sentido,
y cuelga de mis cuadros como el cajón de un globo.
Después, el sol traza la elíptica en tu cuello
y, con un movimiento de cabeza, lo arrojas todo,
sales por la ventana y me dejas a oscuras.
Ya no jugamos, la lluvia empieza.
Mis flores se secan, mis ríos se cobaltan,
y mi amor fluye ingrávido hacia una caja metálica,
que tú guardas cerca de tu corazón para templarme.
y confluyen en el sumidero inoxidable de tu afecto.
El filtro secreto de tu caja
va dividiendo mis vientos azules
y los guarda, como restos de hojas quebradizas,
como pétalos secos tamizados,
por si llega un momento de Pandora.
Porque hay una endodermis que, latente,
va recogiendo el agua de tu esencia,
para inflamarse, al fin, sobre mis peces,
como una voz mojada, de pelícano.
Todas mis partes secas y empapadas,
se disponen alternas y enfrentadas,
para dar a mi fe, sobre su tallo,
la grácil apariencia del cuarcito,
la cruz de un tulipán carbonizado.
Yo multiplico pisos corolarios
para teñir de rosas tus cabellos,
como un atardecer anaranjado
que remarque el contorno de tus cielos.
Tú prendes cada flor con un lucero,
que guardas en lo oscuro de tu pelo.
Vas engastando sueños y palabras
en la extraña falange en que te tengo.
Y todo ese cuadro decora nuestras almas,
y tu habitación tiene sentido,
y cuelga de mis cuadros como el cajón de un globo.
Después, el sol traza la elíptica en tu cuello
y, con un movimiento de cabeza, lo arrojas todo,
sales por la ventana y me dejas a oscuras.
Ya no jugamos, la lluvia empieza.
Mis flores se secan, mis ríos se cobaltan,
y mi amor fluye ingrávido hacia una caja metálica,
que tú guardas cerca de tu corazón para templarme.
:::
::
:: Besos y abrazos que alcancen Cumpa.
:: Lo dejo medio abandonado un rato (bueno, está bien, medio no, bastante abandonado) y usted me rompe todo el portal, saca el bate y le pega a lo que encuentra con sus versos....