La soledad me grita silenciosa,
a cada pulso, negro y blanquiazul,
girando en el contorno bronceado
de la imaginacion, absurda y loca.
Todo se desintegra como nada.
El mundo es una gran manzana roja,
llena de aroma y sangre penetrada,
en el aire oblicuo de las cosas.
Saber andar, saber buscar la vida,
y comprimir el mundo entre las manos
con los ojos llorosos por el alma
atrapada en el beso de la muerte.
Enardecido el viento se conmueve
y arrastra por el cielo el tiempo negro,
donde viven tus suenos y tu cuerpo,
y donde yo jamas podre alcanzarte.
german g