M.Mar
Poeta que considera el portal su segunda casa
¡Que te calles ya! que no quiero escucharte.
Deja de taladrar mi cerebro, por mucho que profundices jamás llegarás al corazón.
¿Es que no te das cuenta que si respiro, es porque él me da su aliento?
Que si no enfermo de anorexia, es porque me alimento de sus besos y caricias?
Que si me mantengo en pié, es porque son sus manos las que sujetan a las mías?
¡Ya lo sé!
No sigas repicando en mi cabeza.
Ya se que no es solo mío,
y qué,
mi amor por él si lo es
y por mí el suyo.
Eso es mío,
eso es nuestro.
¡Ya lo sé!
sentiré dolor,
y qué,
si no está él,
no sentiré
.nada.
Deja de taladrar mi cerebro, por mucho que profundices jamás llegarás al corazón.
¿Es que no te das cuenta que si respiro, es porque él me da su aliento?
Que si no enfermo de anorexia, es porque me alimento de sus besos y caricias?
Que si me mantengo en pié, es porque son sus manos las que sujetan a las mías?
¡Ya lo sé!
No sigas repicando en mi cabeza.
Ya se que no es solo mío,
y qué,
mi amor por él si lo es
y por mí el suyo.
Eso es mío,
eso es nuestro.
¡Ya lo sé!
sentiré dolor,
y qué,
si no está él,
no sentiré
.nada.
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