Ladime Volcán
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cubierta de rosas ella le esperaba,
allá detrás de la glorieta
Mientras las estrellas cómplices demoraban,
la luz de la luna indiscreta.
Su corazón como loco galopaba,
sobre el suspiro de la larga espera
Y su mente poco a poco se alocaba,
cuando minutos eran horas de quimeras.
Ya la luna salió de su escondite
-las estrellas no pudieron sostenerla-
y sus ojos sólo lloran, y no fingen,
la tristeza ante la cita que no llega
¡Ah dolor!, el que sucumbe,
ante la angustia inesperada que se cuela
Del pensamiento de saberle en un derrumbe,
arrepentido, contraviniendo palabra hecha
allá detrás de la glorieta
Mientras las estrellas cómplices demoraban,
la luz de la luna indiscreta.
Su corazón como loco galopaba,
sobre el suspiro de la larga espera
Y su mente poco a poco se alocaba,
cuando minutos eran horas de quimeras.
Ya la luna salió de su escondite
-las estrellas no pudieron sostenerla-
y sus ojos sólo lloran, y no fingen,
la tristeza ante la cita que no llega
¡Ah dolor!, el que sucumbe,
ante la angustia inesperada que se cuela
Del pensamiento de saberle en un derrumbe,
arrepentido, contraviniendo palabra hecha
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