Felizmente muerto
Sonriele a la Vida... y a la Muerte.
Bienvenidos a mi Mausoleo.
Donde muere agonizante una virgen,
donde nace un negro elfo,
donde camina un ser eterno,
donde la soledad no es encierro,
ahí, se alza, con palabras y tormentos.
Mi gran Mausoleo
Muerta yace mi alma, y mi cuerpo en parte,
no soy eterno, mas sí lacerante.
Es mi odio, mi sentimiento más fiel,
y la melancolía, mi cura, para un mundo cruel.
Venid, venid todos vosotros,
os invito a mi humilde morada,
os invito a recorrer los callejones y lagos,
aquí la muerte es quien manda
escúchela cantar,
canciones obscenas, de gran maldad
déjese llevar.
Son mis letras, mi hogar,
pobladas de sangre, de crueldad
de seres impensables que hacen delirar.
En un lugar, sobre una colina de cadáveres
degustareis de la música, de Eliot.
El Luna, su chelo, os poblara de recuerdos,
claro, si sobrevivís a sus sonetos.
Surcando ciegamente, pero siempre alerta
encontrareis a mi amada, La Princesa Ciega,
cuidado, no le moleste.
Tiende a matar al que lo intente.
Una recamara, lejana, y gris
guarda un lugar, para la niña de aquel matiz.
Sabrina
En otra, mas oculta con bestias de gran horror
yace Noctua, aquella de oscuro valor.
¿Escucháis la voz?
Es Lord Velfragor, con su tétrica canción.
Un poeta. De gran valor
el señor Hank, recitara versos de dolor.
La pasión cubre la figura de mi adoptiva madre
Laura, cuya belleza es intoxicante.
Un corazón de Loba, errante,
os arrullara con poesía cautivante.
Pero no os descuidéis, o la muerte os dará de beber.
Vamos, animaos a entrar
aquí la noche eterna será,
y oscuro el derroche,
de sombras sin final.
Yo, seré vuestro humilde anfitrión,
vuestros deseos serán mi devoción.
Por cada uno de vosotros
un aquelarre otorgare.
Y en copas de obsidiana, sangre serviré.
Venid, escuchad los duetos de Chelo, entre Eliot y yo,
y a la lejanía, el Violín de mi amor.
La letanía a Satán, será nuestra oración,
pero nadie le invocara, o se arruinaría la diversión.
Venid, traed algo que aportar
y espere media noche,
para el Aquelarre comenzar
Bienvenidos sean todos a mi Mausoleo.
Bienvenidos a mi oscuro lugar,
donde el terror, es eterno.
Y la muerte la Diosa Fantasmal
Donde muere agonizante una virgen,
donde nace un negro elfo,
donde camina un ser eterno,
donde la soledad no es encierro,
ahí, se alza, con palabras y tormentos.
Mi gran Mausoleo
Muerta yace mi alma, y mi cuerpo en parte,
no soy eterno, mas sí lacerante.
Es mi odio, mi sentimiento más fiel,
y la melancolía, mi cura, para un mundo cruel.
Venid, venid todos vosotros,
os invito a mi humilde morada,
os invito a recorrer los callejones y lagos,
aquí la muerte es quien manda
escúchela cantar,
canciones obscenas, de gran maldad
déjese llevar.
Son mis letras, mi hogar,
pobladas de sangre, de crueldad
de seres impensables que hacen delirar.
En un lugar, sobre una colina de cadáveres
degustareis de la música, de Eliot.
El Luna, su chelo, os poblara de recuerdos,
claro, si sobrevivís a sus sonetos.
Surcando ciegamente, pero siempre alerta
encontrareis a mi amada, La Princesa Ciega,
cuidado, no le moleste.
Tiende a matar al que lo intente.
Una recamara, lejana, y gris
guarda un lugar, para la niña de aquel matiz.
Sabrina
En otra, mas oculta con bestias de gran horror
yace Noctua, aquella de oscuro valor.
¿Escucháis la voz?
Es Lord Velfragor, con su tétrica canción.
Un poeta. De gran valor
el señor Hank, recitara versos de dolor.
La pasión cubre la figura de mi adoptiva madre
Laura, cuya belleza es intoxicante.
Un corazón de Loba, errante,
os arrullara con poesía cautivante.
Pero no os descuidéis, o la muerte os dará de beber.
Vamos, animaos a entrar
aquí la noche eterna será,
y oscuro el derroche,
de sombras sin final.
Yo, seré vuestro humilde anfitrión,
vuestros deseos serán mi devoción.
Por cada uno de vosotros
un aquelarre otorgare.
Y en copas de obsidiana, sangre serviré.
Venid, escuchad los duetos de Chelo, entre Eliot y yo,
y a la lejanía, el Violín de mi amor.
La letanía a Satán, será nuestra oración,
pero nadie le invocara, o se arruinaría la diversión.
Venid, traed algo que aportar
y espere media noche,
para el Aquelarre comenzar
Bienvenidos sean todos a mi Mausoleo.
Bienvenidos a mi oscuro lugar,
donde el terror, es eterno.
Y la muerte la Diosa Fantasmal
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