poetakabik
Poeta veterano en el portal
Supongamos ahora
mi amor por un momento,
que las olas del mar
paran su movimiento,
que se quedan calladas,
y las rocas no dejan
de llamarlas de lejos,
por que extrañan su aroma,
por que nunca pararon,
solo por esta vez supongamos,
que a su cita faltaron.
Supongamos que el agua
con su fresca dulzura,
las acuna en un sueño,
elevando en altura
su espumosa melena,
y permanecen quietas,
como si suspendidas
en manos de Neptuno,
junto a la luna llena
y habitar los secretos,
que guardan las estrellas.
mi amor por un momento,
que las olas del mar
paran su movimiento,
que se quedan calladas,
y las rocas no dejan
de llamarlas de lejos,
por que extrañan su aroma,
por que nunca pararon,
solo por esta vez supongamos,
que a su cita faltaron.
Supongamos que el agua
con su fresca dulzura,
las acuna en un sueño,
elevando en altura
su espumosa melena,
y permanecen quietas,
como si suspendidas
en manos de Neptuno,
junto a la luna llena
y habitar los secretos,
que guardan las estrellas.