Ladime Volcán
Poeta que considera el portal su segunda casa
Escupiendo el veneno de tus besos
me retiro al abismo del olvido,
no sin antes estallar entre los yertos
la visión en que me has tú convertido.
Degustaste mis placeres terrenales
En mis senos atinaste enceguecido;
de mis labios hiciste sangre de tu sangre,
y de mi cuerpo hiciste tu gran nido.
De mis pensamientos te adueñaste,
incluso, te apoderaste de todos mis latidos
Y no con prisa, más bien con saña me enseñaste,
que tu amor solamente fue fingido.
Y me encontraste tirando piedras a la luna,
reclamándole al universo mi ilusión
Y me dijiste que sólo tú cambiarías mí fortuna,
¡mentiroso!, lo que hiciste fue robarme el corazón
me retiro al abismo del olvido,
no sin antes estallar entre los yertos
la visión en que me has tú convertido.
Degustaste mis placeres terrenales
En mis senos atinaste enceguecido;
de mis labios hiciste sangre de tu sangre,
y de mi cuerpo hiciste tu gran nido.
De mis pensamientos te adueñaste,
incluso, te apoderaste de todos mis latidos
Y no con prisa, más bien con saña me enseñaste,
que tu amor solamente fue fingido.
Y me encontraste tirando piedras a la luna,
reclamándole al universo mi ilusión
Y me dijiste que sólo tú cambiarías mí fortuna,
¡mentiroso!, lo que hiciste fue robarme el corazón
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